De bicis a camiones de vanguardia

Xosé María Palacios Muruais
Xosé María Palacios VILALBA/LA VOZ.

LUGO

Jesús Fraga Lodeiro empezó con un negocio de reparación de bicicletas que fue ampliando en otros ámbitos y consolidando hasta pasar el testigo a sus tres hijos

22 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Hubo un tiempo en el que las travesías de Vilalba eran calles, carreteras y escenario de la actividad de comercio y de todo tipo de servicios que tan bien parece encajar en el perfil de sus habitantes. Esos, por ejemplo, fueron tiempos en los que Jesús Fraga Lodeiro abrió, consolidó y extendió su negocio de reparación de vehículos, que pasó por varios sitios antes de acabar en la calle Campo de Puente.

Llegó además un momento en el que los orígenes -empezó con un taller de bicicletas y lo amplió con maquinaria agrícola y con motos- ya quedaron lejos, pues acabó orientándose a la reparación de camiones; y llegó un momento en el que el centro urbano se hizo insuficiente y el negocio se trasladó al polígono de Sete Pontes, en donde permanece hoy.

El mecánico que ahora, ya jubilado, recuerda la llegada de los primeros camiones Pegaso y Barreiros asegura que nunca ahorró esfuerzos ni dedicación. Entonces, dice, los vehículos necesitaban ciertas reparaciones cada seis meses, algo que contrasta con los equipamientos de hoy. «Menos de dezaseis horas era raro que fixera», dice. Esa generosidad en la dedicación diaria no solo refleja una gran entrega al trabajo sino que se explica mejor por otro detalle: entre otras habilidades, hacía remolques, para lo cual aprovechaba las horas nocturnas.

La clientela no faltaba y tanto llegaba de Asturias como de Portugal. Esa variada procedencia parece directamente proporcional a las marcas de coches que tuvo: Seat, Simca o Land Rover son algunas de las que condujo. Hoy es atento espectador de la tarea que realizan sus hijos, de la que habla con una prudencia que parece más bien expresión de afecto paterno. «Vanse defendendo bastante ben», dice el padre, convencido de que el trabajo bien hecho es particularmente importante en estos tiempos. «Está a vida un pouco difícil», afirma.

Reparto

Esté o no difícil la vida, a sus hijos quizá les pueda resultar algo más fácil, pues han repartido tareas y responsabilidades. Jesús es el jefe de taller, Antonio realiza trabajos técnicos, entre los que figuran acreditaciones de calidad y Álvaro se ocupa de recambios y de atención al cliente. El mediano opina que con el reparto de actividades es más fácil respetar los horarios, sin pasarse el día entero en el taller, y su hermano pequeño destaca la necesidad de innovar: «Intentamos ir siempre un paso por delante», dice.