La huella del funcionario

LUGO

Las investigaciones judiciales y las medidas de control de horarios ponen bajo los focos a los trabajadores de la Administración

07 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Lugo, ya se sabe, es tierra escasa en empresas, falta de industrias. En lo que está bien la provincia es en representación de la Administración, de la función pública, en nóminas acogidas al erario. En Lugo, el horario del funcionario, vaya usted a saber por qué, viene siendo, por tradición, motivo de comentario y charleta, de chunga e incluso rechifla. Estos días se habla mucho de los funcionarios porque la Diputación y el Ayuntamiento de la capital quieren hacer fichar a los suyos mediante aparatos que reconocen la huella digital. En el Concello además han colocado cámaras cerca de los aparatejos de poner el dedo y no se sabe muy bien por qué. Lo de fichar, a unos les parece mejor que a otros, pero hay quien asegura, con evidente mala fe, que donde peor sientan estas medidas es en algunos ámbitos de los sectores hostelero y comercial, sorprendentemente partidarios, según se ve, de la flexibilidad de horarios.

En la Diputación, el gobierno que preside el socialista José Ramón Gómez Besteiro hace lo que no se le ocurrió a su antecesor en el cargo, Francisco Cacharro Pardo . A Cacharro, la falta de imaginación en la cosa del control horario le dio muy buenos resultados electorales. Es cosa de ver qué ocurre con la iniciativa aplicada por Besteiro y los suyos; es probable que no ganen en popularidad entre los del palacio de San Marcos, pero puede que la medida se aplauda desde fuera. En el Concello están en lo mismo, pero van con más retraso, que es asunto que compete al concejal José Rábade . Orozco y Rábade, además de los cacharritos de fichar, han dispuesto que junto a los trastos de poner el dedo haya cámaras de vigilancia. No es descartable que en este asunto también acabe interesándose el Movemento polos Dereitos Civís, que tiene al Valedor do Pobo pidiendo informes al Concello de Lugo sobre las cámaras de A Tinería.

Las cámaras están de actualidad. La instalada en la casa consistorial lucense está en el único pasillo de acceso a las oficinas municipales del PP. El portavoz del grupo, J aime Castiñeira , ya pidió el cambio de ubicación del aparato. Se ve que el concejal Rábade (PSOE) no encontró mejor lugar para ella.

En Lugo, los funcionarios son noticia. No sólo por los policías que desfilan por los juzgados (Carioca y multas), sino por los expedientes a los que son sometidos agentes municipales y el sorprendente interés del Bloque (sorprendente por no haberlo demostrado cuando gobernó) por el control de las incompatibilidades en el Ayuntamiento de Lugo. Al BNG y a su portavoz, Xosé Anxo Lage , le dedicarán mañana, seguramente, algunas lindezas quienes participen en la concentración de protesta por la sanción impuesta al policía y sindicalista Benito Martínez Muinelo . A las cinco de la tarde, los policías locales y otros funcionarios municipales pondrán la música de fondo a la sesión plenaria que celebrará la corporación local. En ella se debatirá una moción del grupo nacionalista para la aplicación de la ley de incompatibilidades en el Concello de Lugo. Con especial atención, indica el Bloque en su moción, a los agentes municipales.

Los nacionalistas aún no han dicho nada de la reclamación al Concello por la Seguridad Social de 1,1 millones que le adeuda la empresa que explotó el matadero municipal, Frimiño. El BNG fue responsable entre 1999 y 2003 de las concejalías que se encargaban de los asuntos económicos y del matadero. Y al igual que los ediles del PP que les precedieron dejaron que Frimiño siguiese atendiendo el servicio. En el 2008, la socialista Sonia Méndez se tomó en serio el asunto y poco después cerró las instalaciones. Ahora el Ayuntamiento se enfrenta a una complicación esperable. Si al final tiene que pagar y, además, no logra cobrar los 900.000 euros que le adeuda Frimiño, alguien debería responder por haber permitido que durante años y años la citada empresa siguiese trabajando sin atender sus obligaciones con el Estado y con el Ayuntamiento. Quizá hubo, también en este asunto, problemas de incompatibilidad, durante largo tiempo: de incompatibilidad entre el cargo desempeñado y la competencia para desempeñarlo. Olvidaron tal vez que ya avisó B. Franklin de la necesidad de «cuidar de los pequeños gastos, porque un pequeño agujero hunde un barco».

La Economía no suele figurar entre las ciencias mejor valoradas en los ayuntamientos. Tampoco en el de Lugo, aunque su situación sea notablemente mejor que la de otros muchos. No siempre fue así y probablemente, a corto plazo, no vivirá mejores situaciones. Tampoco la Diputación y los otros ayuntamientos, que es lo que corresponde a una tierra escasa en empresas y abundante en funcionarios. Eso sí, con ficha mediante huella digital.