Roberto y Pedro, amigos de estudios de Valladolid y Zamora, son los dos primeros peregrinos que llegaron ayer al albergue público de Sarria poco antes de las tres de la tarde. «Es curioso no cruzarse prácticamente con nadie en todo el trayecto, no esperábamos que hubiera tan poca gente», aseguran.
Uno de ellos ya hizo dos veces la ruta y el otro se estrena, pero ninguno se explica que una alternativa tan económica de turismo no esté mucho más concurrida. «En principio parece una opción muy buena de pasar las vacaciones con una inversión pequeña, y por eso nos extraña más no ver a casi nadie», aseguran.
En el plano positivo, agradecen en ocasiones tener los albergues públicos casi para ellos solos, pero también muestran un cierto desencanto por no poder contar con más gente con la que intercambiar las experiencias de la ruta.