
La Muralla es el principal reclamo para unos visitantes que tienden a quedarse poco tiempo en la capital
10 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.La Muralla como principal reclamo y la situación geográficamente estratégica como gran ventaja. Esas son dos de las máximas en las que se fijan los visitantes a la hora de elegir a Lugo como lugar para detenerse durante sus vacaciones. Los turistas aprovechan su visita a otras partes de Galicia, como Santiago, A Coruña o diversas zonas de la costa, para conocer el casco antiguo de la capital y también para disfrutar de la gastronomía de la tierra.
A su vez, muchos de ellos, los que más tiempo se detienen en la provincia, aprovechan para visitar la zona norte de la provincia lucense, así como para recorrer el litoral. Es el caso de una joven pareja tarraconense, que ha decidido pasar cinco días en Lugo, pero tan solo uno en la capital. «La Muralla es lo que más nos ha llamado la atención, pero también el hecho de que es una ciudad muy limpia», aseguraba Sergio Arroyo, y añadía: «También queremos probar la gastronomía de la zona, pero parece que es mejor hacerlo en los pueblos».
También desde el este de la península, en este caso desde Valencia, se desplazó hasta Lugo Alejandro Rives, de 46 años, junto a su pareja y su hija. «Acabamos de llegar, pero la verdad es que tenemos ganas de ver la Muralla y el casco histórico en general», comentaba este turista de mediana edad que también se mostraba deseoso de «probar los productos típicos de Lugo».
Del mismo modo, junto a su pareja y su hija, Jorge Fuentes decidió venir a pasar sus vacaciones a Lugo, aunque, como es habitual, pese a pernoctar cinco noches en la ciudad, tan solo pasó un día completo en la capital y dedicó el resto del tiempo a conocer la parte litoral de la provincia. «En verano nos gusta venir al norte y este año tocó aquí», afirmaba el turista, natural de Almuñécar (Granada), y apuntaba a su vez: «Me ha gustado poder probar el caldo gallego».
De una zona más cercana, el País Vasco, llegaron a la capital Iván Dordio, de 30 años, y Amaia Aramburu, de 23, que también reconocían que Lugo era una ciudad de paso en un viaje por la comunidad. «En una semana nos hemos recorrido prácticamente toda Galicia. Hemos estado en las Rías Altas y en las Rías Baixas y ahora, en nuestro último día aquí, hemos venido a visitar Lugo por sus ruinas romanas», aseveraba Aramburu, natural de Bilbao.
Por otro lado, algunas personas, más que venir a Lugo, vieron como la ciudad se les cruzaba en el camino. Es el caso de una pareja almeriense, que se detuvo en la capital para comer antes de volver a emprender el viaje hacia el festival del mundo celta, que se celebra en Ortigueira. «Ya de paso aprovechamos para ver la Muralla», apuntaba Rafa, de 56 años.
Esa frase del visitante almeriense resume un poco la idea de muchos de los turistas que llegan a la ciudad en los meses de verano. Llegar, ver y continuar el viaje. Lugo se convierte en estas fechas en una tierra de paso de la que, no obstante, muchos guardan un gran recuerdo. Y es que, si en algo coinciden muchos es en que, tras ver la catedral y la Muralla, no se quedan indiferentes.
Reportaje