En la primera tarde de párking libre en el seminario quedaron vacías el 90% de las plazas
30 jun 2018 . Actualizado a las 21:59 h.El que llegue primero, aparca; aunque sea en el espacio que tiene reservado la alcaldesa, Lara Méndez, para su Mercedes de segunda mano. Los miembros de la corporación municipal lucense y un nutrido grupo de funcionarios se quedaron, desde las tres y pico de la tarde de ayer, sin el privilegio de poder tener una plaza de aparcamiento exclusiva en el patio del Seminario Menor, en pleno centro de la ciudad. Eso solo les ocurre por las tardes y los fines de semana. Aún así, la apertura a medias del aparcamiento a la ciudadanía, supone un gran alivio a la hora de conseguir sitio para dejar el coche en el saturado centro. En la primera tarde de implantación de la medida adoptada por la regidora sobraron más del 90% de las plazas disponibles (80 en total), porque muchos ciudadanos aún no se enteraron.
«Por pequena que pareza, a decisión é un xesto que chega aos cidadáns de a pé. En poucos sitios hai o «pracer» de aparcar no sitio do alcalde, neste caso alcaldesa», dijo ayer uno de los pocos ciudadanos que usó el párking de políticos y funcionarios.
La medida, implantada desde las tres y media de la tarde de ayer, pone freno también al trasiego de mandos detectado en algunos momentos. Concejales y funcionarios disponían de un mando electrónico para abrir la cancilla de acceso y así poder entrar y salir del recinto. Ahora sigue habiendo mandos pero, de momento, parece existir un mayor control. Antes de la apertura al público del párking fueron recogidos y configurados nuevamente. Asimismo, el Concello distribuyó nuevas tarjetas con el nombre de cada beneficiario y la matrícula del coche que tiene derecho a aparcar. Los políticos siguen teniendo el privilegio de aparcar por las mañanas bajo los soportales del antiguo edificio del obispado. Los funcionarios aparcan al descubierto.
Mucho peligro
El aparcamiento libre en el seminario plantea un serio problema de seguridad, según la comprobación efectuada ayer. Se trata de la complicada salida a la calle Ángel López Pérez. Hay dificultades para ver la presencia de peatones. Los coches quedan sobre la acera y los viandantes optan por bajar a la calzada. Esa situación puede producirse en el momento en que abren los semáforos que hay en Ramón Ferreiro y la Rúa Vilalba con lo que puede existir mucho tráfico. A mayores, también puede ocurrir que haya autobuses aparcados en la parada y que se complique la maniobra de giro de salida hacia la izquierda a los conductores que salen. La entrada y salida de dos vehículos al mismo tiempo no parece muy posible.