Asociaciones de Lugo y de Ourense, contra la pesca sin muerte: «Non somos os culpables dos vertidos aos ríos»

X.M.P. VILALBA / LA VOZ

LUGO

Un pescador, pescando en el tramo del Miño que pasa por Lugo.
Un pescador, pescando en el tramo del Miño que pasa por Lugo. ALBERTO LÓPEZ

Aseguran que la medida causa un perjuicio a la población mayor de zonas rurales

26 ene 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Asociaciones de pescadores de Lugo y de Ourense y aficionados de ambas provincias a título personal están en contra de la pesca sin muerte. La postura que muestran es que esa práctica es un perjuicio para zonas rurales: por un lado, se registran pérdidas económicas; por otro, la prohibición de la pesca tradicional hace que gente mayor deje de practicar una afición que a veces es una de sus pocas distracciones.

En una reunión mantenida este martes en el edificio del Centro de Iniciativas Turísticas (CIT) de Parga, se tomó la decisión de crear una federación de pesca tradicional. La entidad ya agrupa ahora a unos 6.000 aficionados, y se muestra muy crítica con la práctica de la pesca sin muerte, considerando que la creación de esos tramos o el incremento de los que ya hay supone una arbitrariedad. Según datos facilitados por asistentes a la reunión, en Lugo hay ahora 310 kilómetros de pesca sin muerte, y en Ourense, 469.

Fernando Prieto, presidente de la sociedad Amigos do Río Parga, se mostraba este miércoles muy crítico con las restricciones. En su opinión, los problemas que sufren los cauces deben combatirse, pero no señalando a quienes practican la pesca recreativa como responsables: «Non somos os culpables dos vertidos aos ríos», ha dicho.

 

«Se faltamos nós, será peor»

Para Prieto, un invierno como este, en el que se han dado episodios de fuertes lluvias, debería ser favorable para la pesca fluvial. Sostiene que las crecidas siempre se consideraron buenas, ya que, dice, facilitan el desarrollo de las truchas. El río Parga, que recorre varias parroquias de Guitiriz antes de desembocar en el Ladra, se desbordó varias veces en Parga, inundando incluso el edificio donde se celebró la citada reunión.

Lo que se necesita, explica Prieto, es un plan de gestión para los ecosistemas fluviales en lugar de decretar prohibiciones. «Amamos os ríos e morreremos neles», afirma. El responsable de esa sociedad cree que si el número de licencias ha disminuido (hay unas 45.000 en Galicia, aclara), debería haber aumentado el número de truchas. Agrega que ese incremento no se ha dado, y advierte de que la reducción de cañistas no parece favorable: «Se faltamos nós, será peor», declara.