El Ayuntamiento de Lugo nombra hoy, en un acto público, Hijos Adoptivos de la ciudad al médico Rafael de Vega Barrera y al catedrático de literatura Xesús Alonso Montero. El acuerdo fue tomado con los votos a favor del PSOE y PP y en contra del BNG.
De Vega Barrera está prácticamente dicho todo en por su entrega a la ciudad, desde los campos sanitario y político. Baste recordar que como sanitario fue el propulsor y director del hospital de Santa María, además de ser un médico que ayudaba a numerosas familias humildes, a las que no cobraba por sus servicios. Fue también diputado en Cortes, representando a Lugo durante la Segunda República. Murió asesinado por los franquistas en 1936.
Del profesor Alonso Montero tampoco es necesario decir mucho para los numerosos lucenses que fueron sus alumnos durante sus años en Lugo, tanto en la Escuela de Magisterio como en el Instituto Masculino, actualmente Lucus Augusti. Destacado comunista y galleguista, defendió ambos ideales, lo que le acarreó multas, detenciones, e incluso el destierro en los últimos años de la dictadura hasta que, a la muerte de Franco, recuperó su cátedra en Lugo. Ha publicado abundantes libros, especialmente de ensayo sociolingüístico y numerosos estudios e investigaciones sobre escritores gallegos.
Sorprende, sin embargo, en estas distinciones que el BNG se hubiese negado a dar su voto a favor para el nombramiento de ambos, especialmente para el de Alonso Montero. La UPG, partido miembro del Bloque y el orientador político del mismo, se define como marxista leninista, o sea, comunista, como el profesor Xesús Alonso que defiende siempre los postulados marxistas así como el idioma gallego: fue presidente de la Academia Gallega. Pero claro, algunos se creen los únicos en posesión de la verdad. Y también de la estupidez.