tro ilustre e histórico visitante, Unicaja Málaga, llega al Pazo. Otro partido de máximo nivel en una competición en la que la exigencia es máxima en cada encuentro, en un momento importante para un Breo que compite muy bien y al que este tramo, el calendario lo coloca en una sucesión de etapas duras en las que no queda otra que seguir al más alto nivel para estar siempre en el partido con opciones.
Y con la innegociable idea de controlar lo controlable y no verse afectado por situaciones que escapan a sus responsabilidades y de las que buen ejemplo de ello son los tiros libres de los que gozó el pasado envite el Baskonia y que tanto condicionaron el desarrollo del juego el pasado lunes.
Sin olvidar nunca el objetivo de la temporada y sabiendo, tópico cierto, que la Liga Endesa es siempre una carrera de fondo. Los de Ibón Navarro siguen siendo un excelente y competitivo grupo, pero diferente, porque cuando a un engranaje tan bien construido le cambias alguna pieza todo cambia y resulta distinto.
La filosofía es la misma pero las características de los jugadores cambian. Y por tanto, también lo hacen los detalles, las pequeñas grandes cosas que marcan las diferencias.
Marchan bien colocados y, ya lo verán, siguen aspirando a ser grandes competidores, pero con un recorrido diferente a las últimas temporadas con otro proceso.
Sustentados en Kendrick Perry y Alberto Díaz, dos excelentes y complementarios bases. Con una línea exterior sólida y por encima de los números en la que brilla especialmente Chris Duarte y con un arsenal de pívots y ala-pívots, entre los que además de Tyson Pérez, Killian Tillie, James Webb y Augustine Rubit, sobresale el papel clave en el equipo de Ibon Navarro de Balcerowski.
Con un juego muy dinámico y agresivo en todos los aspectos y con la idea de utilizar las posesiones en cuanto encuentran la primera ventaja.
Difícil, seguro que sí, pero también posible. A seguir confiando en este Río Breogán en su camino por una competición liguera solo apta para los mejores.