El Erasmus en la Escuela de Idiomas de Lugo, aprender nuevas metodologías y abrir la mente: «Levamos o noso e traemos o deles»

Lucía Blanco
Lucía Blanco LUGO / LA VOZ

LUGO

Alumnos en el intercambio cultural en Irlanda.
Alumnos en el intercambio cultural en Irlanda.

Este año el centro participó en cinco movilidades a través de las que visitan bibliotecas y asociaciones centradas en la cultura y en la inclusión social. «Te hace soltarte más con el idioma. Solo te tienes que preocupar de ver, oír y aprender. Es como una misión pedagógica para extraer información e intentar implementarla aquí», dicen los participantes

10 may 2026 . Actualizado a las 19:24 h.

Tras varias experiencias en proyectos de movilidad de corta duración, la Escuela Oficial de Idiomas de Lugo logró el año pasado la Acreditación Erasmus+ en educación de personas adultas a través de la que ponen en marcha intercambios vinculados con la inclusión, el aprendizaje innovador y la inmersión lingüística. «Coñecen os sitios desde unha perspectiva distinta que se van pola súa conta, poden compartir a experiencia con xente moi diferente e reflexionan sobre o que están facendo. Se van un lugar onde falan a lingua que estudan practican, pero se non a falan tamén teñen que buscar esa lingua común. Nestas mobilidades levamos o noso e tremos o deles, é un intecambio cultural moi interesante», explica María José Veiga, vicedirectora y coordinadora de programas internacionales en la EOI y participante en el último intercambio en Postdam (Alemania).

Visitaron principalmente bibliotecas públicas y asociaciones dedicadas a la cultura, que trabajan con la literatura y la escritura creativa como medios de inclusión social y construcción de comunidad. «Ven como se traballa noutros sitios, collen ideas porque o noso obxectivo é que as traspasen aquí e que se comprometan a facelas», dice. Abarcan distintas generaciones, pues el participante de más edad tiene 68 años y la más joven, 21. La media está entre los 40 y los 50 y para muchos supone el primer viaje que realizan de este tipo: «As expectativas de cada un son moi diferente, cando chegan alí comparten os seus medos e é moi enriquecedor persoalmente».

Es el caso de Miguel Pérez, que a sus 63 años estudia gallego e inglés. Cuando terminó la carrera de Filología no existían este tipo de programas y al formarse como profesor le concedieron una experiencia similar, a la que tuvo que renunciar debido a un cáncer. Por lo que este curso decidió sumarse a la experiencia en Leipzig (Alemania): «Penso que o mellor do Erasmus é a comprobación de que ao final estamos dentro dun espazo común. Atopamos xente que falaba galego, castelán ou euskera. E logo visitamos a Biblioteca Albertina, que é unha das bibliotecas universitarias máis importantes de Alemaña, e a radio universitaria».

Cinco movilidades este curso

Además de esta movilidad, este curso realizaron otras cuatro más: a Sertã (Portugal), Potsdam (Alemaña), Enniscorthy y Dublín (Irlanda) y a Klaipeda (Lituania), tras una primera experiencia piloto el año pasado a Lisboa. Una de las que repitió gracias a esa primera toma de contacto fue Melanie Gómez, que viajó a Irlanda. «Te lo pasas genial y conoces a mucha gente nueva. Te hace soltarte más con el idioma, porque quizás cuando estás estudiando inglés, como es mi caso, te cortas un poco más, pero al ver como la gente lo habla en el día a día y te entiende perfectamente te quitas esa vergüenza». La alumna, que también es voluntaria en la biblioteca de la EOI, pudo conocer, entre otras, la Marsh's Library, la más antigua del país: «Fue súper interesante visitarla y ver cómo mantienen los libros en perfecto estado».

Esa experiencia, en la que visitaron bibliotecas municipales y escolares, ya tuvo resultados inmediatos en la escuela lucense. «Triplicamos o número de alumnado voluntario na biblioteca, chegando a unhas 15 persoas implicadas con regularidade na xestión e dinamización do espazo e a algunhas máis comprometidas coa organización de actividades no espazo de biblioteca, como clubs de conversa en varias linguas», afirma Alma López, profesora de chino, coordinadora de la biblioteca en el centro lucense y participante en la movilidad en Lituania.

Alumnos de la EOI de Lugo en el intercambio en Postdam.
Alumnos de la EOI de Lugo en el intercambio en Postdam.

Regina Buide decidió darle una oportunidad al alemán hace cuatro años. «Dejé de estudiar a los veinte, al final te dedicas a trabajar y a la familia y te olvidas de ti misma. Ahora creo que es el momento, mi hija es mayor y me gusta la cultura y el ponerme al día. Y desde el primer momento en la escuela fue un subidón, hay muy buen ambiente y las profesores son estupendas». En el club del lectura del centro surgió la oportunidad de ir a Potsdam: «Fue fantástico. Solo te tienes que preocupar de ver, oír y aprender. Llegas y ya ves todo en alemán, tienes contacto directo con la gente de allí y también se rompen estereotipos. Aprendes en cuatro días lo que no aprendes en un año, también por ese contacto directo». Destaca, además, la variedad de actividades: «Nos recibieron en una megabiblioteca, donde disfrutamos de un concierto. Era un concepto que no había visto antes. Allí funciona como un punto de encuentro».

Adentrarse en las bibliotecas europeas

Comparte la misma opinión Loida Rodríguez, que estudia gallego e inglés, idioma que puso en práctica en su viaje a Klaipeda, donde se animó también a aprender alguna palabra en lituano. «Su biblioteca es impresionante, aunque pasaba inadvertida entre otros edificios, recuerdo que era como el corazón cultural de la ciudad. Había exposiciones, salas de música, un espacio para el estudio de la cultura americana, salas dedicadas a diferentes investigaciones...».

Alumnos durante el Erasmus en Klaipeda (Lituania).
Alumnos durante el Erasmus en Klaipeda (Lituania).

Lo que más le llamó la atención fue la vinculación de estos espacios con la alfabetización en las nuevas tecnologías y a la hora de desarrollar pensamiento crítico hacia ellas gracias al voluntariado. «El programa Erasmus es como una misión pedagógica para extraer información, traerla e intentar implementarla aquí», comenta esta voluntaria de la biblioteca de la EOI, que pone en valor actividades como presentaciones de libros, charlas o exposiciones, que están abiertas al público. 

Pero las vivencias no son solo para los matriculados. El equipo docente, además de conocer mejor al alumnado, puede ser testigo de iniciativas que pueden acercar al centro. «Buscamos institucións que nos poidan ensinar algo, como bibliotecas ou asociacións que teñen moita oferta cultural da que podemos aprender algo. E traemos formas de traballar diferentes», señala María José Veiga.

«A experiencia de observación de bibliotecas estase traducindo agora en achegas concretas e compromiso do alumnado para innovar na aprendizaxe inclusiva e sostible desde a biblioteca. Xa temos en marcha actividades relacionadas coa promoción da lectura, a inclusión dixital, a práctica de competencias lingüísticas e comunicativas en contextos que fomentan a creatividade e o pensamento crítico; mais con estas experiencias Erasmus estamos avanzando na participación activa do alumnado na definición de rutas de aprendizaxe», detalla Alma López.

Para el próximo curso están previstas una treintena de plazas en programas Erasmus para el alumnado y, aunque de momento no se conocen los destinos, ya están inmersos en su organización. La intención es seguir vinculando los programas a la inclusión, a la ciudadanía europea, al medio ambiente y a la sostenibilidad.