
La imagen de Francia entre los inversores extranjeros se ha deteriorado por segundo año consecutivo, según el último barómetro realizado por Conseillers du Commerce Extérieur, que sitúa el índice de atracción de Francia en 60 sobre 100, después de haber alcanzado 65 en el 2020. En el 2023, la caída del índice de atracción estuvo vinculado a la crisis energética, con un descenso de 18 puntos del criterio «suministro y coste de energía». Pero las medidas puestas en marcha por el Gobierno en este sector han permitido recuperar nueve puntos en el 2024. Este año, sin embargo, las causas del retroceso son diferentes. Aunque casi todos los indicadores pierden terreno, es significativo el de «seguridad de las personas», que cae 12 puntos, por las continuas protestas en el país.