Steve McQueen nos llama por el iPhone

Jesús Flores Lojo
Jesús Flores REDACCIÓN / LA VOZ

MOTOR ON

Quien busca una moto de estilo retro tiene en la Triumph Street Scrambler 900 una magnífica elección, siempre que pueda pagar los algo más de 10.000 euros que vale esta carcasa vintage repleta de tecnología punta. La heredera de aquella máquina en la que Steve McQueen cabalgaba en «La gran evasión» se desenvuelve bien en ciudad, se lanza en carretera y luce una estética que la convierte en una gran alternativa a sus rivales.

15 jun 2017 . Actualizado a las 14:02 h.

No se trata de una moto de bulevar, como muchos modelos cafeteados que se ven ahora en las ciudades, pero tampoco un vehículo esencialmente off-road según indica su apariencia: posiblemente haya escúteres con más actitudes camperas. la Triumph Street Scrambler 900 es, básicamente, una moto de estilo retro y corazón tecnológico de última generación, en la línea de los modelos scrambler que también ofertan Ducati, Guzzi y BMW, con un poderoso motor de 900 centímetros cúbicos que rinde 54 caballos. Un juguete que se mueve relativamente bien en ciudad, aunque lejos del cómodo manejo que ofrece un escúter en este medio -su capacidad de giro en parado, por ejemplo, es pequeña, comparada con modelos puramente urbanos, aunque ya en marcha la respuesta de la dirección es muy buena- y que en carretera, sin desafiar los controles de tráfico, va como la seda en tercera; y, si se tiene un día loco, dándole un poco más de gas y metiendo otra marcha, puede alcanzar los 160 kilómetros por hora. Por lo demás, esta Street es una obra de arte de diseño de la marca británica, que tiene muy claro que hay un atractivo mercado en el vintage combinado con los últimos adelantos. Vamos, como si al Steve McQueen que cabalgaba a lomo de una TR6C en La Gran Evasión (1959) le metiésemos un iPhone en la chupa de cuero. La que nosotros probamos, cedida por el concesionario gallego Trigocar, en color verde mate y con pantalla multifunción, es claro ejemplo de ello. La Triumph Street Scrambler 900, que también está disponible en rojo, tiene como una de sus principales señas de identidad su escape doble alto con los colectores de acero inoxidable cepillado y unos protectores térmicos de color negro. Aún así, es necesario separar algo la pierna derecha y colocar el pie al borde de la estribera -sin que ello dificulte para nada el accionamiento del freno- para no rozar demasiado con los tubos y conducir con más comodidad (y menos calores). Por lo demás, la postura de conducción es cómoda, con un sillón rebajado en altura para que los zapatos toquen cómodamente el asfalto y una disposición que no obliga a ir demasiado colgado del manillar, como sucede en otros modelos de este estilo. En definitiva se trata de una moto robusta, clásica y elegante, pensada para disfrutarla más que para quemar rueda o acompañar a las cabras por el monte, un vehículo que bien tratado -y el perfil potencial de su clientela apunta a aquellos que miman a los inquilinos de su garaje- puede llegar a convertirse en un clásico por sí mismo.