La Xunta tiene un plan

MOTOR ON

-

25 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La Xunta de Galicia ha puesto en marcha el programa Renova o teu vehículo con un presupuesto de 3,5 millones de euros con el que pretende contribuir a la venta de unos 1.600 coches electrificados con ayudas que pueden alcanzar hasta los 4.000 euros. Los concesionarios gallegos, que van de la mano con la Administración gallega, serán los que reciban el pago de la Xunta previo descuento al cliente, que de esta forma no tendrá que adelantar el dinero y esperar a cobrar la subvención.

Para poder acceder a estas ayudas el comprador de un coche nuevo debe achatarrar el coche viejo que tiene que contar con una antigüedad de, por lo menos, diez años, si es un turismo, o de cinco, en caso de furgonetas. Se supone que este plan movilizará 37 millones de euros, estimados en los precios de los coches que se adquieran, además de un ahorro energético anual equivalente a 350.000 litros de gasóleo.

Es una buena noticia para la automoción gallega en una comunidad donde el parque de automóviles es todavía más antiguo que el de la media española, alcanzando unas cifras por encima de los dieciséis años.

La situación es dramática y no parece que las ayudas ofrecidas por las Administraciones consigan paliar el problema. Y es que en Galicia tenemos una idiosincrasia especial respecto al automóvil. El acceso al coche para muchos jóvenes gallegos es vía familiar, heredando el coche del abuelo o del padre, en el mejor de los casos, lo que significa empezar a conducir un vehículo con veinte años de antigüedad, como mínimo. Pero lo peor es que muchos de esos jóvenes no son capaces de acceder a un coche más moderno hasta pasado mucho tiempo. Y, además, gran parte de ellos ni siquiera se pueden plantear la compra de un coche nuevo cuando el del abuelo da sus últimos suspiros. Y así el plan Renove de los jóvenes gallegos acaba en una compra venta donde el objetivo puede ser un modelo básico con más de diez años de antigüedad, porque el presupuesto no da para más.

La verdad es que me parece realista, en la situación en la que estamos, que incluyamos los coches de ocasión, la llamada segunda mano, en la renovación del parque automovilista gallego. Dejar en la chatarrería el coche del abuelo y pasar a uno de ocasión con diez o doce años de antigüedad también es renovar el parque y no sería desdeñable incentivar desde las Administraciones, este tipo de operaciones. Con importes bajos de dos o tres mil euros y con acceso a financiaciones blandas podríamos conseguir que muchos se animaran a subirse a un coche con menos emisiones y algo más de seguridad de lo que ahora se ve por muchas carreteras gallegas en las que todavía abundan los prefijos provinciales en las matrículas, que datan del año 2000.