Con 272 caballos entre el motor de gasolina y el eléctrico, el nuevo Audi Q3 es ágil y supera los cien kilómetros de autonomía sin emisiones. Es un SUV confortable y con buenos acabados.
15 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La tercera generación del Audi Q3, modelo lanzado hace quince años, llega de nuevo en dos versiones de carrocería, Sportback —con una caída del techo más pronunciada— y SUV, que es la que hemos podido probar durante varios días. Se trata de un todocamino de 4,53 metros con una silueta bastante musculosa, tanto por su poderosa parrilla frontal como por los pliegues en los laterales, junto a una línea de las ventanillas bastante alta. Frente a la generación anterior (2019) destaca el rediseño de los grupos ópticos, más estrechos tanto los faros como los pilotos traseros, y sobre todo la tira led que recorre todo el portón, además del emblema de los cuatro aros iluminado en rojo.
También es notable el cambio del interior, con un salpicadero en el que comparten una misma superficie la pantalla multifunción (12,8 pulgadas) y el cuadro de instrumentos, aunque el panel digital de este último tiene la mitad de altura y unos gráficos bastante discretos. Es singular el volante, de forma hexagonal, y también el mando de los intermitentes: en vez de una varilla que sobresale de la columna de dirección, como es habitual, ocupa una pieza rectangular situada por detrás del volante y que en el otro extremo integra el selector de marcha. Lo que pasa es que en el caso de los intermitentes incluye también los mandos del limpiaparabrisas delantero y de la luneta trasera, además de una ruleta para graduar su velocidad, por lo que exige un período de aprendizaje para no equivocarnos cada vez que vamos a indicar un giro.
Los acabados son los que se esperan de una marca premium como la alemana: ambiente minimalista, molduras bien ajustadas, combinación de materiales —incluyendo microfibra en el revestimiento de las puertas y una ancha pieza de aluminio en el salpicadero— y detalles de iluminación sutiles, no como esos coches modernos que parecen una sala de fiestas. La tapicería de los asientos es de piel sintética.
El Q3 está disponible con motores gasolina y diésel de 150 caballos; gasolina con tracción total quattro de 204 o 265 CV; y un nuevo híbrido enchufable que combina un motor de gasolina de 177 CV (turboalimentado) y otro eléctrico que aporta 116. Juntos dan una potencia total de 272 caballos, que mueven con agilidad este vehículo de 1.900 kilos. Pasa de 0 a 100 en 6,8 segundos y con un sonido bonito cuando pisamos a fondo el acelerador. Luego, en condiciones normales apenas escuchamos el motor, por lo que es muy silencioso y confortable. La suspensión filtra bien baches, badenes e irregularidades, pero no es blanda en absoluto. Eso se nota a la entrada de la curva, porque hace el cambio de apoyo muy bien y el coche vira prácticamente plano.
La batería de almacenamiento eléctrico va situada en el maletero y es la culpable de que el espacio de carga se haya reducido en esta versión de 488 litros a 375. No obstante, si las plazas traseras no están ocupadas, podemos ampliarlo deslizando hacia adelante los asientos, que van sobre raíles. Bajo el piso hay un hueco para dejar los cables de carga.
Con esta batería de 25 kWh Audi declara una autonomía eléctrica de 119 kilómetros, aunque en condiciones de homologación; en la práctica dispondremos de unos 90. La potencia de recarga máxima en corriente continua es de 50 kW.
Este híbrido consigue consumos muy bajos tanto en ciudad como en carretera y está disponible a partir de 56.000 euros.