«Vespa velutina» y abejero europeo


Recientemente los medios se han hecho eco con insistencia de los resultados de un riguroso estudio realizado por investigadores gallegos sobre el abejero europeo (Pernis apivorus). Se trata de un ave rapaz migratoria, relativamente escasa en nuestro territorio, que se alimenta fundamentalmente de insectos y que posee una especial habilidad para la localización y manipulación de los nidos de himenópteros sociales, principalmente avispas y abejorros. La razón de este inusitado interés es la constatación de que en su dieta está incorporando, y de forma importante, una nueva presa, la Vespa velutina. Según las estimaciones de los propios ornitólogos, algunas parejas de abejeros podrían haber destruido varios centenares de nidos de Vespa velutina en un área reducida. Estamos ante un interesante descubrimiento, pues se trata de un nuevo enemigo natural de la Vespa velutina, que es además autóctono y bastante selectivo. Es también una buena noticia para las aves insectívoras en general, que en los últimos años sin duda han encontrado en la avispa una fuente inesperada de un alimento cada vez más escaso. No obstante, y a pesar de la prudencia con la que los investigadores han valorado el alcance de sus observaciones, la mayoría de los medios han insistido en magnificar la importancia del hallazgo, presentando incluso al ave como «la gran esperanza» en la lucha contra la avispa asiática. Lamentablemente no es así y el tema merece un breve análisis. Las poblaciones ibéricas de abejero, la mayoría de los cuales se concentran en el tercio norte peninsular, se estiman entre 1.000 y 2.000 parejas reproductoras, y aun siendo previsible, como apuntan las investigaciones recientes, que lleguen a duplicarse, parece un ejército muy modesto para un combate tan desigual. Recordemos algunas cifras de la invasora, pues nos ayudarán a comprender la magnitud real del problema. En el 2018 se destruyeron o inactivaron en Galicia cerca de 25.000 nidos, lo que representa solo la punta del iceberg. Aunque es difícil estimar cuántos nidos construirá Vespa velutina en Galicia en el 2019, 100.000 nidos parece a día de hoy una cifra incluso moderada. En menos de un mes, las reinas invernantes comenzarán su actividad reproductora y cuando finalice el año habrán producido una descendencia que superará ampliamente los 1.500 millones de individuos.

Es de agradecer la inestimable ayuda del abejero, pero ni varias legiones de ellos podrían frenar el avance de la Vespa velutina, de momento imparable. Hasta ahora, en las regiones invadidas, ninguno de sus enemigos naturales (conocidos o desconocidos), ni los métodos de lucha puestos en práctica han demostrado una gran eficacia, más allá de paliar parcialmente sus daños en el entorno de las explotaciones apícolas o de contribuir a mejorar la seguridad ciudadana. ¿Debemos pues cruzarnos de brazos y resignarnos a convivir con ella? No, pues además de su gran incidencia socio-económica, especialmente en el sector apícola, desde el punto de vista ecológico la presencia de Vespa velutina en Galicia es, por su enorme impacto en la fauna entomológica nativa, uno de nuestros más graves problemas ambientales. Los apicultores aguzan su ingenio y los investigadores no cesan de explorar nuevas estrategias (feromonas sexuales, biocidas selectivos, parásitos…) que puedan frenar su avance y que al tiempo sean eficaces y respetuosas con el medio ambiente. Hay ya algunos resultados prometedores, pero la investigación requiere tiempo y sobre todo el decidido apoyo económico de la Administración, que a día de hoy los investigadores gallegos no tienen.

Por Marcos A. González Director del Museo de Historia Natural de la USC y catedrático de Zoología

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