Feijoo y Pastor o Iturgaiz y Cayetana


Si los resultados del 12 de julio se acercan a lo que predicen los sondeos, es decir, contundente victoria de Feijoo en Galicia y triunfo claro del PNV en el País Vasco, el escenario surgido de las urnas será el previsto, pero no por ello dejará de ser revelador. La derecha se quedará con el dato de que el partido que gobierna en España no gana en ninguno de los dos territorios. Y no digamos ya si el PSOE acaba relegado a la tercera posición en ambas comunidades. Algo que no puede descartarse en este momento. Pondrá también la derecha el acento en que Podemos, el otro miembro del Gobierno, sufre un descalabro en Galicia y retrocede en el País Vasco. Pero, siendo todo ello cierto, la lectura más interesante será la que mida los resultados que obtengan las dos formas de entender la política que conviven ahora mismo en el PP.

No son equiparables las elecciones gallegas y las vascas. Pero con ellas se ponen a prueba las dos almas del partido. De un lado, en Galicia, la que hace bandera de la eficacia en la gestión, con un discurso moderado en la forma y el fondo y con vocación de recoger voto de diferentes sectores. Lo que Feijoo llama una «política ancha», en la que las posiciones no están sometidas a las siglas. Del otro, en el País Vasco, el PP más conservador y cerrado, con una vuelta a las esencias derechistas, el discurso frentista y la negación de la transversalidad, del que el vasco Iturgaiz es el epítome clásico y Cayetana Álvarez de Toledo su versión remasterizada. La proeza de una cuarta mayoría absoluta en Galicia y el fracaso de un retroceso en el País Vasco sobre un resultado que ya era malo, pondrían muy difícil a Casado no optar por el PP de Feijoo o de Ana Pastor de cara a las generales, relegando al de Iturgaiz y Álvarez de Toledo. Estos últimos, recuérdese, apuestas suyas.

Otro dato clave es que estos comicios demostrarán que fue Feijoo quien acertó al rechazar la alianza electoral con Ciudadanos. No solo porque el partido naranja vaya a quedar reducido a la irrelevancia en Galicia, sino porque en el País Vasco la marca PP+Cs puede obtener la mitad de votos y escaños que logró el PP en solitario en el 2016. El 13 de julio cabrá preguntarse además qué pintan los populares en una lista conjunta con un partido reconvertido en un firme aliado de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

Si se cumple el pronóstico, lo que el PP debe preguntarse es qué le aporta el discurso de tierra quemada de Álvarez de Toledo cuando, como partido de Estado que es, apoya el decreto de medidas urgentes frente al covid-19, la prórroga de los ERTE, el ingreso mínimo vital o la candidatura de Calviño al Eurogrupo, y llega a un pacto sobre Sanidad en la Comisión de Reconstrucción. Pese a haber hecho todo eso en plena pandemia, con el discurso de Cayetana y de Iturgaiz el mensaje que cala es que el PP es el partido egoísta del no a todo. Con el de Feijoo y Pastor, siendo los mismos hechos, el mensaje sería que el PP es una oposición crítica pero constructiva, que antepone el bien común a su interés. La elección es clara. Será Pablo Casado quien decida. Pero decía McLuhan que el medio es el mensaje.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
22 votos
Comentarios

Feijoo y Pastor o Iturgaiz y Cayetana