
Tierras raras es el nombre genérico de 17 elementos químicos: Escandio (Sc), Itrio (Y) y quince elementos más del grupo de los lantánidos: Lantano (La), Cerio (Ce), Praseodimio (Pr), Neodimio (Nd), Prometio (Pm), Samario (Sm), Europio (Eu), Gadolinio (Gd), Terbio (Tb), Disprosio (Dy), Holmio (Ho), Erbio (Er), Tulio (Tm), Iterbio (Yb) y Lutecio (Lu).
El nombre «tierras» es una forma arcaica de nombrar a los óxidos, que es como se presentan mayoritariamente los elementos de este grupo en la naturaleza. Raras no quiere decir que los elementos de este grupo sean escasos en la corteza terrestre (de hecho algunos son abundantes: Cerio, Itrio, Neodimio). Se llaman raras debido a que es muy poco común encontrarlas en forma pura, aunque hay depósitos de tierras raras en todo el mundo.
La importancia de las tierras raras está ligada a sus aplicaciones. El Cerio forma parte de los catalizadores del proceso de Haber-Bosch en la síntesis del amoníaco. En resonancia magnética nuclear se usan compuestos de lantano.
Otras aplicaciones se encuentran en baterías, catalizadores para el refinado del petróleo, en luminiscencia (láseres, iluminación), pantallas led, etcétera.
Las tierras raras tienen cientos de aplicaciones. Numerosas de ellas relacionadas con la energía: turbinas eólicas, vehículos eléctricos, baterías recargables, energías limpias, etcétera.
Con esta panoplia de aplicaciones, se entiende perfectamente que Trump quiera apropiarse de las tierras raras de Ucrania.