O Bolo reivindica el pasado alfarero de la aldea de O Seixo con un nuevo museo
O BOLO
Cuarenta reproducciones de piezas recuperadas en la excavación de un horno pueden verse a partir de mañana en el castillo medieval
22 nov 2025 . Actualizado a las 21:55 h.Desde al menos el siglo XVIII hasta mediados del XX, en O Bolo hubo una gran tradición alfarera, concentrada en la aldea de O Seixo. Fue una actividad fundamental en la economía de la zona, pero con la emigración y la popularización del plástico se perdió, porque el barro ya no era el material principal para elaborar recipientes en los que guardar líquidos o cocinar, ni tampoco para dar forma a las piezas de la vajilla. Era un oficio de mujeres, tal y como recogió el etnógrafo Luciano García Alén en su libro La alfarería de Galicia, donde también se hacía referencia a Portomourisco (Petín). Las mujeres de ambas aldeas rivalizaban para hacerse con la mejor materia prima, que se extraía entre Freixido y A Portela, en el límite entre ambos ayuntamientos y el de Larouco.
Las oleiras de O Seixo tenían como peculiaridad que usaban un torno bajo, que se colocaba en el suelo, por lo que eran precisas dos personas para trabajar con él: mientras una movía el torno, la otra hacía la pieza. Era característico su tono negro, provocado por la falta de oxígeno en el horno. «As pezas que saían máis brancas eran consideradas menos valiosas», explica la técnica de turismo, Soledad Figueroa, que se encargó de recabar toda la información para conseguir el apoyo económico con el que el Concello pudo iniciar el proyecto.
Con ayuda del Ministerio para la Transición Ecológica se puso en marcha una campaña de excavación en la que el grupo de arqueología Sputnik Labrego consiguió localizar un horno, uno especial con más de dos metros de diámetro, que evidencia la importancia alfarera de la aldea. Es uno de los tres o cuatro de los que hay referencias. En el lugar se localizaron trozos de piezas con diferentes dibujos, que hablan de varias épocas, al menos desde el siglo XVIII a la primera mitad del XX, aunque no se descarta que algunas puedan ser anteriores. Los investigadores continúan estudiando los pedazos recogidos.
Todo lo encontrado llevó al Concello de O Bolo a valorar la idea de crear un museo sobre la olería de O Seixo. Y en eso están. Mañana abrirá sus puertas en el castillo medieval ubicado en lo alto del casco urbano. En él pueden verse alrededor de 40 reproducciones. No hay ninguna pieza original, aunque confían en poder incorporar alguna con el tiempo porque saben que hay varias desperdigadas por hogares de la localidad. El Concello abre la posibilidad a una cesión temporal para poder exhibirlas.
De momento lo que tienen son reproducciones hechas en base a los trozos localizados: barreños, cántaros de vino, jarras, pucheros, tazas para el caldo... Todo lo que se utilizaba a diario en una casa o en ocasiones puntuales como en una matanza pueden verse en el museo.
Pero esto no se acaba aquí. Desde el Concello quieren seguir investigando y ahora están intentando localizar el resto de hornos que había en la aldea. No solo lo ven como una forma de poner en valor el pasado, sino que confían en que incluso pueda convertirse en un proyecto de futuro. Saben que es un reclamo cultural y turístico y confían en que alguien baraje la opción de dedicarse a la alfarería en O Bolo. Se recuperaría así una tradición perdida.
«É algo diferenciador co resto de entorno», apunta la segunda teniente de alcalde, Mayra Martínez. Y en esa línea van todas las actuaciones del gobierno local, apunta el alcalde. Miguel Ángel García asegura que lo primero que se hizo, con apoyo de Sputnik Labrego y la cooperativa de gestión del patrimonio Xeitura, fue inventariar los recursos de O Bolo. «Atopamos unha meseta cuaternaria, temos dolmens, minas e un castro...», enumera Miguel Ángel García. El objetivo es ponerlo en valor, empezando por aquello que los expertos señalan que es más valioso. «Queremos apostar por un turismo que non sexa só relixioso, senón que hai outros tipos de turismo que non se están aproveitando», añade García. Se refiere a que el santuario de As Ermidas sigue siendo el principal reclamo de la localidad, pero que en el Concello hay muchos otros puntos de interés.
«O obxectivo é atraer xente», resume Mayra Martínez. Por eso la inauguración del Museo da Olaría do Seixo tendrá lugar mañana en una jornada con múltiples actividades. De diez a una habrá un taller de cerámica participativa para todas las edades. Los interesados pueden inscribirse en el 606 017 105. A las 16.45 tendrá lugar la inauguración oficial, que dará paso a la charla de Carlos Tejerizo sobre los resultados de la excavación de Sputnik Labrego en el horno de O Seixo. A las 18.30 horas el oleiro Agustín Vázquez explicará cómo se hacían las piezas típicas de la aldea bolesa y después Francisco Alonso hablará de la cerámica tradicional en Galicia.
O Bolo no solo es el único concello de Valdeorras con un museo abierto, sino que tiene dos. En el recinto escolar está el dedicado al pintor Yosso de Valbuxán. Puede visitarse los sábados de 12.15 a 13.30 horas (los viernes y domingos, en el mismo horario, con cita previa). Y en el castillo, a la información que había sobre la propia fortaleza se unen ahora los fondos sobre el pasado alfarero.