Polis por un día

Chelo Lago consuelo.lago@lavoz.es

PONTEVEDRA

10 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

¿Se imaginan ser indultados de una multa de tráfico por unos pequeños policías que a cambio le ofrecen un libro de cuentos sobre educación vial? Eso fue lo que les pasó ayer a tres automovilistas que circulaban, de forma indebida, por una zona peatonal, junto al Mercado de Abastos. Y los pequeños policías fueron los alumnos de cuarto curso de Primaria del Colegio Campolongo, que acompañaron a los agentes en su quehacer diario. Ni que decir que los conductores agradecieron el regalo y se marcharon a toda prisa, si bien tuvieron que escuchar del agente que su infracción les costaría, en otro momento, 90 euros. La actividad, enmarcada en el Salón del Libro, sirvió para concienciar a los pequeños de la importancia de atenerse a las normas.

El grupo, formado por 23 escolares, a los que acompañaba su tutora, Mª Carmen Molina, vivieron con ilusión una jornada en la que actuaron de policías. Pero antes, visitaron la jefatura, donde fueron recibidos por el agente David Abollo, que los acompañó durante toda la mañana y les explicó la labor que desarrollaban. También se sumó a la charla el jefe de la Policía Local, Daniel Macenlle, que incidió en la importancia de la labor desempeñada por las distintas secciones de la jefatura, desde el equipo de seguridad -que persigue, por ejemplo, «a venda ou o consumo de drogas cerca dos colexios»- hasta el grupo de barrio, de educación vial o de movilidad. Los pequeños tuvieron ocasión de ver en una pantalla, unos vídeos de accidentes reales, que sirvieron para explicar la labor de los agentes adscritos al servicio de atestados. Recorrido. Una de las dependencias que más les llamó la atención fue la sala desde donde, a través de ordenadores, se controla el tráfico en toda la ciudad. Allí, el agente al frente, Emilio Suárez, les explicó su funcionamiento, indicándoles que los datos son aportados por 23 cámaras -hoy se colocará una más- que mandan información real del tráfico y hasta de las plazas ocupadas y libres en los aparcamientos, para avisar a los posibles usuarios si están completos esos estacionamientos. Desde allí se puede controlar la duración de los semáforos para descongestionar la circulación. Los chavales tuvieron ocasión de subirse a los vehículos policiales y recorrer el resto de las dependencias, incluida la armería y el gimansio, antes de salir a la calle a vigilar la circulación restringida de vehículos por la zona peatonal. Los más inquietos se interesaron por las porras, y si las había utilizado a menudo el policía, a lo que contestó que son más de defensa y que a ellos no les gusta tener que utilizarlas nunca, lo mismo que las armas.

Los alumnos se desplazaron hasta la calle Sierra, junto al mercado. Allí, con el policía David Abollo, se acercaron a los conductores para advertirles que estaban en una zona peatonal y comprobar si estaban autorizados. Javier Martín Espiño, Omar El Kortbi Martínez y Alberto Carrera Salgado ejercieron de policías y perdonaron la multa de 90 euros a cambio de que los automovilistas se llevaran el libro 1 pulga, 5 amigos e 1 tándem, de Fina Casalderrey, un cuento sobre seguridad vial. Luego, la comitiva atravesó la zona monumental para visitar el Concello, en donde concluyó la actividad.

De las calles de la ciudad a sus edificios. El Salón do Libro Infantil se trasladó ayer por la tarde a la Casa das Campás, para rendirle homenaje a la escritora Anisia Miranda, que fue esposa de Xosé Neira Vilas y falleció el pasado año. El salón de actos fue escenario de una lectura colectiva de textos en recuerdo de la fundadora de Follas Novas, presentada por el profesor Ramón Regueira y a la que asistió Neira Vilas, así como el alcalde pontevedrés Miguel Anxo Fernández Lores. Estaban invitados para poner su voz en el acto Marta da Costa, en representación de la Asociación de Escritores en Lingua Galega; Xosé Abilleira, de Maio Longo; Carlos Fontes, en representación del Salón; Antón Sobral, del Ateneo de Pontevedra; Pepe Álvarez, de Cedofeita; Alejandra Soto y escolares de Campolongo.