Prohíben a los vecinos de Adina bailar Zumba en la casa de cultura

Maruxa Alfonso Laya
m. alfonso SANXENXO / LA VOZ

PONTEVEDRA

El Concello dice que el inmueble no reúne las condiciones para ello

21 sep 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Indignados. Así están los integrantes de la asociación de vecinos de Adina, en Sanxenxo. Sostienen que la concejala de Cultura, Paz Lago, los expulsó de la casa de cultura, en la que les prohibió impartir clases de Zumba. Y la acusan de dar prioridad al negocio del bar. Como medida de protesta, la entidad ha impartido en un parque cercano la última de las lecciones, en la que tuvieron que bailar con música de la radio de un coche. El concesionario del bar, afirman, les cortó la corriente.

Desde que el Concello autorizó la instalación de un bar en la casa de cultura de Adina todo han sido problemas. Para evitar más conflictos, el gobierno local aprobó hace solo unos meses una ordenanza de funcionamiento. Pero todo parece indicar que esta solo ha servido para echar más leña al fuego.

Dos años en el mismo salón

Los vecinos de Adina explican que pidieron permiso al Concello para impartir clases de Zumba. Y este les contestó que el local no reunía las condiciones para ello. «Iso é mentira», explican los residentes de esta parroquia. Llevan ya dos años realizando esta misma actividad en los salones y nunca ha habido problema. Aun así, han preguntado al Concello cuáles son esas condiciones que precisa el recinto. Y también se preguntan qué va a pasar con todas las actividades que se realizan en este entorno, como los bailes para mayores y pequeños.

La asociación reconoce que el Concello le ha ofrecido dos alternativas para las clases de Zumba: el salón de Baltar o la casa de cultura de Vilalonga. La primera, explica la entidad, solo tiene capacidad para veinte personas, cuando a Zumba van cerca de un centenar. E irse hasta la parroquia de Vilalonga lo consideran «unha tomadura de pelo». «So faltaría despois de tantos anos loitando pola casa de cultura de Adina e recén construída esta que agora os veciños teñan que desprazarse para realizar as súas actividades culturais», se quejan los integrantes del colectivo.

Represalias

La entidad considera que la actitud de Lago en este conflicto es solo una represalia después de que pidieran la dimisión de la edila por permitir la venta de bebidas alcohólicas, algo que prohíbe expresamente el reglamento. También denuncia que desde que se instaló el bar han tenido que dejar de impartir actividades como teatro o actuaciones musicales.

La indignación de los vecinos creció cuando supieron que se había autorizado a un grupo de baile. Por eso organizaron una clase de Zumba al aire libre. Lección que intentó sabotear el concesionario del bar.

«É incrible que unha edificación nova non reúna condicións para bailar»

Asociación de vecinos