El cierre de Elnosa, los juicios de Sito Miñanco y los Miguelianos, la demanda contra Audasa y la moción de censura contra Rajoy marcaron el ejercicio que ahora concluye
05 ene 2019 . Actualizado a las 21:45 h.De entre los numerosos perfiles informativos que se acumulan durante doce meses, no tengo dudas de que el 2018 pasará a la historia por haber sido el año de las multitudinarias manifestaciones que protagonizaron miles de mujeres con motivo del 8 de marzo.
Nunca antes la conmemoración de un 8M tuvo semejante fuerza reivindicativa y tan alta participación como se acreditó en Pontevedra como en otras urbes que secundaron la primera huelga de mujeres convocada con carácter internacional. Papel especialmente destacado tuvieron en nuestra capital las mujeres periodistas que secundaron la huelga de un modo muy proactivo dando una especial visibilidad a las reclamaciones contra la violencia de género, el machismo, la desigualdad laboral y salarial y por las políticas que alienten la corresponsabilidad que fueron la columna vertebral de la movilización.
Violencia incesante
Habrá un antes y un después de aquel 8M. Dicho en palabras de Carmela Silva, presidenta de la Diputación, pronunciadas al día siguiente, «nada puede volver a ser igual». Nos hizo pensar que se acortaría el camino para llegar a la plena igualdad. Sin embargo, el recorrido va a ser tortuoso. Solo unas semanas después del 8M, la cruda realidad en forma de una criticadísima sentencia en el caso de La Manada nos recordó que faltan años y varias generaciones más para derribar los castillos del machismo en todos los ámbitos, también en la Administración de Justicia. Por cierto, también en Pontevedra, las mujeres se echaron a las calles con concentraciones como la efectuada ante la Audiencia Provincial el mismo 27 de abril, día en el que se conoció el polémico fallo que rebajó al rango de abuso sexual lo que a ojos de millones de personas fue una violación en grupo.
Por otro lado, la violencia de género no remite. La Fiscalía del TSXG documentó que cada día del 2018, 16 mujeres gallegas sufren violencia machista. En el cómputo de víctimas mortales del año, hay que recordar a la pontevedresa Magdalena Moreira a la que su ex pareja mató de tres tiros en O Porriño.
A título de inventario, anexamos en este capítulo la frustrante reapertura para posterior archivo que experimentó, de nuevo, el caso Sonia Iglesias, cuya desaparición hace ocho años sigue envuelta en el misterio. Los registros policiales efectuados en febrero, así como los interrogatorios a Julio Araújo y un hermano, encallaron.
Juicios de película
El curso judicial en Pontevedra deparó dos juicios de enorme notoriedad y duración: el caso por blanqueo de capitales contra Sito Miñanco, y la vista oral contra Miguel Rosendo y su congregación. De este último, ayer La Voz de Galicia difundió la sentencia que reduce notablemente los cargos contra el líder de Los Miguelianos, a quien finalmente el tribunal solo impuso una condena de 9 años de prisión por abusos sexuales contra una de sus integrantes, mientras safa de todos los demás delitos imputados que motivaban que Fiscalía y acusación particular pidieran varias decenas de años de encarcelamiento. Ante el desconcertante fallo, habrá recursos al Supremo, incluso de Marcos García Montes, el mediático letrado defensor de Rosendo que aguardaba aún una menor condena.
Otro letrado que también se trabaja muy bien las cámaras, Gonzalo Boyé, es el contratado por Prado Bugallo para intentar evitarle una condena más, en este caso por blanqueo. El juicio quedó visto para sentencia el 30 de noviembre y aún se aguarda por la sentencia que el abogado de Sito teme sea «de guion de cine», por los posibles efectos de la teleserie Fariña de tanto éxito.
El ejercicio judicial nos deparó otra noticia muy relevante: la inédita demanda contra Audasa planteada por la Fiscalía de Pontevedra en representación de los miles de conductores afectados por los tres años largos que duraron las obras de ampliación de Rande. Fiscalía intentará que el Juzgado Mercantil número uno, que ya la admitió a trámite, imponga una condena ejemplar a la concesionaria por cobro abusivo de peajes.
El fin de Elnosa
Hace una semana, el Ministerio de Transición Ecológica certificaba que caducó la concesión a Elnosa, que ya comenzó a desmantelar sus instalaciones en Lourizán, un hecho histórico después de 50 años de permanencia. Es el desenlace de una muerte anunciada desde que en junio se le cerró a la empresa la última puerta en que confiaba, al caer el Gobierno de Mariano Rajoy. Al político pontevedrés -otro de los protagonistas del año- le corresponde el triste honor de haber sido el primer presidente español en democracia derribado por una moción de censura. Los efectos del relevo en Moncloa se tradujeron también a nivel local en la negativa -previsible- de Pedro Sánchez a cuestionar la prórroga dada por su predecesor a Ence.
Además, el 2018 nos deparó en política local, la promoción de Rafa Domínguez como candidato del PP y principal rival a la alcaldía que intentará revalidar por sexta vez Miguel Fernández Lores, que ya lanzó su candidatura con una concurridísima cena celebrada en mayo. No obstante, el gran titular del año fue el retorno de Tere Casal, ahora alistada con Marea Pontevedra, para medirse, entre otros, a su antiguo compañero, Tino Fernández, del PSOE. Y falta por ver que harán Ciudadanos, Vox y Podemos.
Hay partido.