Casa Quintela, casi cien años de buen comer

El restaurante de Bueu, que nació en tierras ourensanas, mantiene en carta los tres platos de la abuela: callos, riñones y lengua. El local también ha sabido innovar con pinchos y platos modernos


pontevedra / la voz

Casa Quintela es de esos negocios que tienen mucha historia en sus paredes, pero también de los que se han sabido adaptar a los nuevos tiempos para ganar clientes. El actual local de la calle Eduardo Vincenti de Bueu tiene sus orígenes lejos del mar. Lo cuenta Antonio Quintela, Toñi, la tercera generación que está al frente del establecimiento. «Casa Quintela nació en Ourense con mi abuelo. En 1924 la familia se trasladó a Bueu y el primer sitio donde estuvimos fue en Pescadoira», relata. A ese seguiría otro local cerca del actual hasta encontrar la ubicación definitiva. Fotos del Bueu antiguo reciben al entrar en el restaurante y también se ve historia en el comedor interior.

Toñi deja claro que él de cocina poco o nada. Él se encarga del bar, de las compras que no son de cocina y de la barra. En los fogones el trabajo se lo reparten Ana Nantes, su mujer, y Cris Millán, su sobrina. Cris, que estudió hostelería, es la artífice del «toque moderno» de Casa Quintela. Además de los pinchos al estilo vasco que ahora no pueden ofrecer por el covid, también es la responsable de algunas propuestas de aire japonés.

Pero el local es fiel a su historia y, a punto de cumplir cien años, en su carta siguen sin faltar lo que Ana llama «los tres platos de la abuela»: callos, riñones y lengua. Quizá sorprende en un sitio de mar, pero no hay que olvidar que los orígenes están en tierras ourensanas. Además de esas propuestas clásicas, también tienen reclamo sus croquetas caseras de centolla, mejillones o carne de cocido, y los chipirones en su tinta. Ana explica que en la carta tampoco faltan los pescados -merluza, rape y la fritada de pescaditos pequeños-, a pesar de que los clientes jóvenes, dice, son cada vez menos de pescado.

¿Habrá cuarta generación en Casa Quintela? Toñi comenta que quizá su sobrina Cris coja el relevo. Sus hijos apuestan por otros sectores profesionales y él está cansado después de tantos años al frente. Y se explaya. «Yo ya podía estar jubilado. Tengo 55 años, pero nací aquí y crecí en el bar. Con 4 años llevaba bandejas con vasos y botellas y de joven, al igual que mis hermanas, había que echar una mano en el bar. Yo estudiaba en los Paúles, en Marín, y recuerdo más de una vez volver al colegio sin comer». Tocaba arrimar el hombro.

A pesar de los tiempos difíciles que vive hoy la hostelería y todo el país debido a la pandemia, en Casa Quintela admiten que no se pueden quejar. El verano fue bueno y de momento el municipio no tiene restricciones duras y pueden seguir trabajando. Notan, eso sí, menos gente los fines de semana porque tienen muchos clientes habituales de Vigo, Pontevedra o Marín.

Durante el confinamiento de marzo, señala Toñi, trabajaron con comidas por encargo para recoger en el local o servir a domicilio. Cuando abrieron, pese al miedo, la respuesta fue mejor de lo esperado. «Me sorprendió lo bien que se trabajó en verano y eso que sí se notaba cierto recelo o miedo en la gente. Hubo personas fijas de todos los veranos que no vinieron. Nos enteramos que dos matrimonios de Madrid se murieron de covid», apunta Toñi. Si algo bueno trajo el covid es el toque de queda. «En verano hay gente que quiere cenar a las once y media o las doce. A veces hay que pensar también en los demás, por eso admiro a los europeos». Toñi espera que Bueu sea capaz de mantener su baja incidencia covid y cree que muchos contagios se deben a fiestas de jóvenes en pisos.

Desde el 2013 Casa Quintela incorporó a su oferta la música en vivo. Quisieron dinamizar la calle Eduardo Vincenti y ser también un escaparate para grupos o solistas, la mayoría de la zona de Vigo. Esa fórmula sigue triunfando en las noches de verano, aunque en este se tuvo que reducir el aforo. Los artistas lo agradecieron especialmente, al no poder tocar en casi ningún sitio y quedarse sin ingresos.

Casa Quintela tiene un menú del día a 10 euros y un menú semanal, de 15. Los fines de semana para comer y cenar apuestan también por un menú de 20 euros. El de este sábado y domingo ofrece tosta de pulpo, gulas y gambas; vieiras a la gallega y lasaña de jabalí, boletus y castañas. Todo el equipo piensa ya en cómo celebrar su centenario. Y es que cuando existía la mítica Sala Paraíso de Bueu por Casa Quintela pasaron, entre otros famosos, Los Pecos, Juan y Júnior, Los Brincos, Manolo Escolar, Al Bano o el político Adolfo Suárez.

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