
El fuego forestal de Vilaboa confirma que la amenaza incendiaria se mantiene a falta de unos días para que por fin lleguen las ansiadas lluvias, tal y como indican las previsiones
24 ago 2025 . Actualizado a las 05:00 h.En la misma semana en que hemos visto cómo la politización embarraba el debate sobre los incendios forestales en Galicia, hemos sentido en Pontevedra cómo la amenaza del fuego se nos acercaba peligrosamente. El incendio ocurrido en la aldea de Paradellas, en Santa Cristina de Cobres, en término municipal de Vilaboa, es decir, apenas a una docena de kilómetros de la plaza de A Peregrina, nos recuerda a todos que la amenaza persiste y se aproxima. Lo escribí hace una semana, parafraseando al presidente de la Xunta. Nos quedan aún más días de sufrimiento, tantos como los que falten para la llegada del bombero más eficaz de Galicia, las ansiadas lluvias. Si Meteogalicia atina, a mediados de la semana que viene. Mientras, aunque los políticos se empeñen en la refriega dialéctica y agiten la calle, la cruda realidad impone priorizar la seguridad de las personas y los bienes y, por tanto, a apagar los fuegos con todos los medios posibles.
Que siga la UME
La petición de Alfonso Rueda al Ministerio de Defensa para que no retire aún a los efectivos de la Unidad Militar de Emergencias que acudieron a reforzar el dispositivo de 3.000 brigadistas forestales desplegado en estas semanas de fuego y humo será atendida. Por lo visto el Gobierno central planificaba la desescalada de soldados y maquinaria desplazados, pero ayer mismo la ministra Margarita Robles, en visita al cuartel de la Brilat aseguró que «la UME permanecerá el tiempo que haga falta».
El titular de la Xunta entiende que no se puede bajar la guardia aún, quedan días de calor y viento que fomentan la actividad incendiaria que tras cebarse con la provincia de Ourense y algo en Lugo, comienza a aparecer en Pontevedra. Porque para el presidente gallego «la intencionalidad parece indudable» en los incendios surgidos el jueves tanto en Mougás-Oia como en Santa Cristina de Cobres-Vilaboa.
Gracias al trabajo de compañeros de La Voz de Galicia como Marcos Gago y Carlos Punzón conocimos qué sospechas se manejan tras ambos incendios. En el de Oia, los propios bomberos forestales están convencidos de que «quien lo prendió sabía lo que iba a causar». En el caso de la aldea de Paradellas, fue el propio alcalde de Vilaboa quien señaló una probable imprudencia. «Todo apunta a que a orixe do lume foi una neglixencia de alguén facendo unha roza», declaró el regidor, César Poza.
Resulta inexplicable cómo habiendo visto el daño causado en las montañas de Ourense, en Peña Trevinca y en otros parajes bellísimos de nuestro territorio, aún pueda haber descerebrados que se exponen a causar un fuego con trabajos agrícolas inapropiados en las condiciones meteorológicas actuales. En cuanto a quienes solo prenden para causar daño, solo cabe tratarlos como criminales y aplicarles el Código Penal con toda crudeza.
Fuegos artificiales
Otra variante del asunto viene dada por la decisión de unos concellos gallegos en general y pontevedreses en particular de suspender espectáculos pirotécnicos frente al criterio de otros que los han mantenido y celebrado. Puede parecer una decisión cosmética, pero somos muchos los convencidos de que está fundamentada por la situación excepcional de riesgo que vivimos.
El caso de Pontevedra es paradigmático. El Concello ha prohibido «hasta nuevo aviso» la tirada de fuegos y cohetería en las quince parroquias del rural, así como en el casco urbano, pero en cambio, mantuvo y celebró los tres espectáculos pirotécnicos clásicos de cada Semana Grande de las Fiestas de la Peregrina. El argumento esgrimido por el Concello es que esas tres tiradas de fuegos celebradas en el entorno del río Lérez, entre los puentes del Burgo y de Santiago, contaban con todas las medidas necesarias incluyendo perímetros de seguridad, personal especializado y equipos de emergencia para responder a cualquier contingencia. Y ciertamente se celebraron sin problema alguno.
Otros dos concellos ribereños han tomado medidas drásticas. En Marín, la alcaldesa María Ramallo comunicó la suspensión de la tirada de fuegos en la playa de Loira por el riesgo que entrañaba para los montes cercanos. Y en Sanxenxo, el gobierno de Telmo Martín decidió que no habría bombas de palenque en las fiestas patronales del municipio como tampoco en los festejos de Bordóns ni en A Lanzada. Solo se mantendrá el espectáculo pirotécnico nocturno en la playa de Silgar porque los fuegos se lanzan hacia el mar y cuenta con un plan propio de seguridad.
La batalla de la calle
En la inevitable politización que trae consigo esta nueva ola de fuegos, tanto el BNG como el PSOE y sus correas de transmisión sindicales y ecologistas se lanzaron a las calles en veintitantas ciudades, con desigual respuesta. En Vigo por cierto se sumó a la foto la vicepresidenta Yolanda Díaz, de vacaciones por aquí. Otra concentración fue en Pontevedra, en la plaza de la Peregrina y coincidió con el incendio declarado en Vilaboa y el desalojo de varias viviendas. Mientras unos protestaban contra la actual Xunta, la pronta respuesta de las brigadas con motobombas apoyadas por helicópteros e hidroaviones contuvo el avance de las llamas hacia los núcleos habitados y no hubo desgracias personales.
Cuando pase todo esto, que venga el debate que se precise sobre el modelo forestal que se quiere para Galicia y se depuren culpas de cada quien. Ahora, de momento, no toca.