Empresarios en la trastienda del Obra

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Raúl López, Francisco Sánchez y José Ramón García se perfilan como alternativas de poder en el club

04 jun 2010 . Actualizado a las 11:39 h.

El de Raúl López es el primer nombre que sonó con fuerza como el empresario más directamente ligado a la candidatura que ganó las elecciones del Obradoiro, la encabezada por Ricardo Docobo. El nuevo presidente siempre dijo que detrás había empresarios, en plural, interesados en llevar las riendas del club y que serían ellos mismos los que fuesen marcando los tiempos, pero que no podía anticipar nada más.

Ayer saltaron a la palestra otras dos identidades para la posible integración de un triunvirato, las de Francisco Sánchez, director general de la firma Unika Proyectos y Obras, y el de José Ramón García, presidente de Blu:sens. Así lo desveló Alberto González en el programa La Voz del Deporte, en Radio Voz Compostela. Los tres habrían mantenido ya alguna reunión para ir perfilando el proyecto, tanto si el equipo sale en la LEB Oro como si finalmente le surge la posibilidad de seguir en la ACB, en caso de que se produjese alguna vacante.

Raúl López atendió ayer por la tarde una llamada de la Redacción de Lugo. La atendió con celeridad, ya que se encontraba en Santiago en una reunión. Precisó que la misma estaba relacionada con su trabajo. Echó balones fuera respecto al Obradoiro y, sobre los que podrían ser sus compañeros de viaje en caso de que se hagan con el control del club, se limitó a significar que «son dos grandes amigos y dos grandes empresarios».

José Ramón García considera que todo son «especulaciones» por el hecho de haber compartido mesa y mantel con Raúl López, «como en otras ocasiones». Aseguró que «no hay nada». A Francisco Sánchez lo definió como «aficionado al baloncesto y amigo». Y considera que por ahí le atribuyen la vinculación al Obradoiro. Insiste en que Blu:sens está por la labor de colaborar con el club, pero todavía está por ver cómo se puede articular esa cooperación.

Francisco Sánchez es el menos conocido de los tres. Es el director general de una empresa con sede en Santiago y con delegaciones en Marruecos y Colombia. Buena parte de su actividad se desarrollan en Galicia, Asturias y el País Vasco. Entre otras obras, se ha encargado de la nueva torre de control del aeropuerto de Lavacolla y la ejecución de la nave de Monbus en Ferrol.

Pendientes de la auditoría

La primera medida adoptada por la directiva de Ricardo Docobo ha sido el encargo de una auditoría para conocer la situación económica exacta de la entidad. Ese será un dato que condicionará el nuevo proyecto.

Por otra parte, el club sigue inmerso en el proceso para la conversión en sociedad anónima deportiva, con un capital de 2,8 millones de euros. La primera fase, restringida solo a los socios, no ha encontrado demasiado eco. A falta de computar los últimos movimientos, apena se habían superado los 3.000 euros.

La segunda estará abierta hasta el día 10, para los socios que ya hubiesen adquirido acciones. En este tramo no tienen restricciones en la adquisición.

LEB Oro o ACB

La última fase está ya abierta a cualquiera que desee comprar títulos. Se prolongará durante algo más de un mes y medio.

A principios de julio es cuando se cierra el plazo de inscripciones en la ACB. Por tanto, antes de que acabe el período para la conversión en sociedad anónima deportiva, el Obradoiro ya sabrá si puede competir en la ACB (tendría que suscribir los 2,8 millones de capital social) o en la LEB Oro.

En este último supuesto, no es necesario que el club pase de ser una entidad sin ánimo de lucro a una sociedad anónima. Pero la directiva propondría que se abriese un nuevo proceso para que se concretase ese cambio de personalidad jurídica, si bien con un capital social de menor cuantía, en torno a 300.000 euros. Tanto en un caso supuesto como en el otro, los empresarios tendrían vía libre para desembarcar en el Obradoiro. De momento, todavía toca esperar.