La candidata natural a ocupar el trono de Ana Kiro

La Voz

SANTIAGO

27 feb 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Antes de morir, el pasado mes de septiembre, Ana Kiro elaboró una lista de personas a las que quería que avisasen inmediatamente cuando falleciera. «Nadie se puede hacer una idea de lo que lloró Lucía desde que le comunicaron la noticia», recuerda la madre de la joven cantante, Encarna Vizcaíno.

Ambas artistas mantenían una estrecha relación y casi se puede decir que siguieron caminos paralelos en el mundo de la música con estilos que tampoco difieren mucho, por lo que la ya eurovisiva de O Incio es una clara candidata a sentarse en el trono que ocupaba la de Castañeda.

Al margen de Ana Kiro, la gran referencia musical para Lucía es otra artista con profundas raíces gallegas, Paloma San Basilio. Uno de sus sueños era poder cantar con ella y ya ha tenido la oportunidad de compartir escenario con ella en alguna ocasión. También le encantan Luz Casal, Marta Sánchez y Ana Belén. La realidad es que la lucense, por encima de todo, es una amante de la buena música al margen de modas y estilos.

La posibilidad de representar a España en Eurovisión ha sido un espaldarazo para su carrera, aunque Lucía ya era muy conocida en los ambientes musicales de Galicia y por ello fue la encargada de interpretar el Himno gallego en la investidura de Alberto Núñez Feijoo, un tema al que imprimió su sello personal. «Le di un aire muy particular porque lo hice mío y me salió de dentro», manifestó en aquel momento para eludir a renglón seguido cualquier vinculación política: «Canté para Galicia, no para el PP».

El gran público comenzará a conocerla a partir de ahora, pero Lucía Pérez ya cuenta desde hace ocho años con su club de fans. Lo dirige el foncense Juanra Vázquez, que se encargó de crear la página web y un perfil en la red social Facebook que llegó a aproximarse al millar de amigos en los días previos a la gala final. Ahora saldrán muchos productos de merchandising, pero en el 2003 ya repartían camisetas con su fotografía y su nombre.

Lucía Pérez, además de una gran artista, es una persona que derrocha optimismo allá por donde va. Por ello, ante los primeros agoreros que aventuran una mala clasificación en el festival, la joven responde con un «prometo dejar a España en el top 7». El camino hasta Dusseldorf será largo y difícil, pero le sobran ilusión y ganas. «Hay que conseguir que los 35.000 espectadores del Dusseldorf Arena canten el uoooouooo». Seguro que lo logrará con creces.

La copla no es un estilo que sea de su agrado, pero la artista lucense se defiende perfectamente en el escenario aunque tenga que vestir una bata de cola. Ser polifacética fue clave en la gala definitiva de Eurovisión.

Lucía Pérez vició una infancia muy feliz en su localidad natal de Goó, en el municipio de O Incio. Su madre es fundamental en su vida y la persona que la acompañó siempre en su periplo musical desde que debutó sobre un escenario con solo ocho años.

Una gran parte de las fotos de su infancia tienen como escenario lugares del campo, o al lado de animales, como esta imagen de la izquierda, en la que aparece con unas ovejas.

Al margen de su carrera como artista, Lucía fue una alumna aplicada. Terminó Magisterio Musical en la Universidad de Oviedo y sigue en esta ciudad, preparando las dos últimas asignaturas de Pedagogía Musical.

Lucía encarna perfectamente el espíritu de los artistas que no cambian a pesar de su fama. Su estrecha relación con sus primas y amigas (abajo) sigue siendo la misma que en la infancia.

Ana Kiro y Lucía Pérez mantuvieron una relación de amistad muy estrecha. Hasta la muerte de la gran dama de la canción gallega, a ambas las unía haber levantado sus carreras desde un pueblo pequeño y a base de esforzarse al máximo.