Vecinos de Requián le exigen a la Iglesia el pago de 2.000 euros por montar una carpa para misas junto al santuario

Rocío García Martínez
rocío garcía A ESTRADA / LA VOZ

FRADES

Adrián Freiría

El Arzobispado asegura que los terrenos son suyos y rechaza pagar

30 ago 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

En Requián, en la parroquia estradense de Frades, la romería de Os Milagros se ha celebrado este año con cierta tensión. Los miles de romeros que cada año acuden a la cita cumplieron felizmente con los ritos, ajenos a la trastienda que ha tenido la organización esta vez.

La culpa de todo la tuvo la pandemia. En esa época, para no dejar a los fieles sin romería, a la organización se le ocurrió instalar una gran carpa para sentar a los devotos al aire libre, con mascarilla y con las distancias exigidas.

La idea resultó tan exitosa que ya no hubo marcha atrás. Como el santuario de los Milagros de Requián es minúsculo, el 28 de agosto todos los fieles se apiñaban en las misas sin control. Los que no cabían se quedaban a las puertas y escuchaban por megafonía. La carpa fue un adelanto porque permitió decir misa en el exterior, sin agobios y proporcionándole asiento a 250 personas, algo imposible en la capilla y muy útil para los fieles de mayor edad o los que llegan cansados después de peregrinar a pie hasta el santuario. La capilla se dejó solo para pasar ordenadamente a rendirle honores a la Virgen.

Los fieles quedaron conformes. A quien no convenció el cambio fue a la comisión de fiestas. El espacio que ahora ocupa la carpa lo copaba antes una cantina que pagaba religiosamente por el alquiler. La comisión cobra importantes cantidades por el uso de todos los terrenos que circundan la capilla a pulperías, bares y todo tipo de puestos en los días de la novena y la romería. La gran carpa para misas limitó el terreno y supuso una merma de ingresos. Para evitarlo, los vecinos le hicieron llegar al párroco este año una carta con un número de cuenta pidiéndole que abone por la ocupación del campo con su carpa para misas 2.000 euros, igual que el resto de puestos de similares características. Vecinos y Arzobispado mantendrán una reunión próximamente para solucionar el entuerto pero, por lo de pronto, la Iglesia no está por la labor. Tiene documentación que atestigua que los terrenos son suyos y no está dispuesta a pagar por ocupar su propia finca.