La cuesta de enero es dorada para los negocios de la Rúa dos Feáns, en Santiago: «En un día bueno podemos llegar a despachar 700 cafés»

C. N. SANTIAGO / LA VOZ

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Dos universitarios toman café en la Rúa dos Feáns antes de entrar a estudiar.
Dos universitarios toman café en la Rúa dos Feáns antes de entrar a estudiar. PACO RODRÍGUEZ

La calle que rodea la Conchi y las aulas de estudio de Dereito basa su oferta en las necesidades de los estudiantes, con cafés «take away», lugares donde comprar comida precocinada para los descansos y copisterías. En exámenes, su actividad crece exponencialmente: «Vamos un poco al revés»

13 ene 2025 . Actualizado a las 19:55 h.

Hay un par de meses en el año en los que la Rúa dos Feáns se convierte en la milla de oro de Santiago. Si durante el verano es misión imposible caminar por las vías del casco histórico, abarrote de turistas y peregrinos, en enero y en mayo pasa lo mismo con la zona que articula el campus sur universitario. En la calle que bordea la biblioteca Concepción Arenal, punto de encuentro para los jóvenes en el período de exámenes, y las aulas de Dereito, abiertas durante las veinticuatro horas del día, pasan los descansos del mediodía y de media tarde los estudiantes que acuden religiosamente a las salas de estudio para preparar los finales. Los empresarios que han elegido esta avenida para para situar sus negocios parecen saberlo de sobra. Desde cafeterías take-away hasta copisterías para fotocopiar apuntes, cada establecimiento de la Rúa dos Feáns, como si de un micromundo especializado se tratara, satisface una necesidad del alumnado. 

«Hay más gente de la que viene habitualmente, se nota cuando hay exámenes», explican desde Fran Café, una de las cinco cafeterías, casi contiguas, que completan la calle. Además de café, que no dudan en asegurar que es lo que más sirven, ultiman su oferta con algunos productos de bollería o de comida rápida listos para saciar el hambre que entra a la hora de la merienda. A las once y media de la mañana, la cola sale del local. «Es ahora, a media mañana, y en torno a las seis de la tarde, los dos momentos del día en los que más gente viene», continúa el empleado, que expone con esta afirmación los hábitos de estudio de los universitarios.

En la puerta, un grupo de cinco utiliza la mesa alta que hay en la terraza cubierta del local para quitarle la tapa a los cafés que acaban de comprar. Explican que bajan siempre a la misma hora para dividir el tiempo de forma equitativa. Desde las ocho y media, que es cuando llegan —explican que más tarde ya no queda sitio—, hasta las once y media, que es cuando bajan, pasan dos horas. Suben a las doce y paran para comer a las dos, haciendo otro intervalo de dos horas. 

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«La semana de Navidad es muy floja. Desde el día 20, que fue cuando los estudiantes se fueron a sus casas, solo había gente de aquí. Se notó el cambio cuando pasaron los Reyes», explica Alberto Mata, de la cafetería Take. A ellos les han bastado diez meses, que son los que llevan al frente del negocio, para comprobar de primera mano los picos de afluencia. Afirman que el 85% de su clientela la componen los estudiantes, por lo que, para ellos, los periodos de exámenes suponen los mejores meses. «Tenemos muchos amigos que tienen locales de hostelería por la zona vieja y nos dicen que enero es un mes muy flojo para ellos. Para nosotros, sin embargo, es muy bueno. Está claro que vamos un poco al revés», continúa Alberto, dejando claro que la Rúa dos Feáns los negocios reman a contracorriente de la tendencia general. En la cuesta de enero, cuando no queda más remedio que apretar el cinturón, los estudiantes se reúnen en la biblioteca y, en los descansos, bajan a por café: «En un día bueno podemos llegar a despachar 600 o 700».

Imagen de la biblioteca Concepción Arenal, en Santiago.
Imagen de la biblioteca Concepción Arenal, en Santiago. Sandra Alonso

Al margen de las cafeterías take-away, las copisterías son las otras reinas de la calle. Motivados por el precio de sus copias, a ellas acuden universitarios de todas las facultades para llevar los apuntes que posteriormente estudiarán en la Conchi, en la sala de Dereito o en cualquier otra biblioteca de las facultades del campus sur. Pero, ya entrada la época de exámenes, ¿a alguien le queda temario por imprimir? «Siempre te falta algo. Yo, por ejemplo, hago esquemas en la tableta mientras estudio y luego los vengo a imprimir. Tener aquí la copistería viene muy bien, bajas y ya tienes tus copias al momento», explica una estudiante. Dentro, no dan abasto. Una imagen que ya es típica en los períodos de exámenes de la USC.