La gran duna salvada por los vecinos

Cristóbal Ramírez

SOCIEDAD

Las últimas décadas significaron una profunda transformación

12 dic 2008 . Actualizado a las 19:45 h.

Eran años en los que por la mitad de la playa de la aldea de Corrubedo desembocaba un riachuelo hediondo. Eran años también en los que los camiones entraban a saco en la gran duna y la agujereaban cada vez más, ante las protestas de unos vecinos indignados que lograron llevar allí al mismísimo presidente de la Diputación.

Eran años en los que las malas lenguas hablaban de leyendas nunca confirmadas de contrabando (¡nada de drogas, por favor, que eso es muy reciente!) que era inocuo para todos excepto para una Hacienda que no éramos todos porque la saqueaban unas elites adictas a un régimen deglutido por la historia. Y en esos años se llegaron hasta aquellos arenales del sur de A Coruña dos noruegas, Mette-Katrin y Margaret, a absorber la energía del sol (eso decían).

Todo ha desaparecido. Ya no hay riachuelo hediondo. Ya no hay camiones taladrando las dunas. Ya no hay vecinos indignados. Ya no hay contrabando. Hacienda pilla a todo el que puede. Y Mette-Katrin y Margaret regresaron a su país y no han vuelto.

Pero si volvieran se encontrarían con un paraje inmaculado, organizado el caminar por largas pasarelas de madera, con un centro de interpretación a disposición de todos y, también, con una amenaza por la banda derecha llamada industrialización.