Galicia lanza un mensaje al mar en forma de obras de arte

SOCIEDAD

13 jul 2009 . Actualizado a las 02:29 h.

Hace frío en Muros. Parece invierno. La lluvia, que en un principio únicamente goteaba, comienza a arreciar. El mar se enfurece. La ría adopta mañas de mar abierto. Son las once y media de la mañana. El Hydra II, el único barco con motor de vapor que todavía funciona en España, está preparado para zarpar. A bordo van varios escritores y artistas que han dejado volar su imaginación para luego, más adelante, arrojarla al medio de las aguas en forma de obras de arte. Son el mensaje que Galicia quiere lanzar al mar. La nave, pese al viento, va. Pero tiene que quedarse en la boca de la ría. Unos minutos después de zarpar, los escritores muestran sus poemas. Los leen en alto, fuera, a la intemperie. Con el viento cortándoles el rostro. A los pies de monte Louro, frente a San Francisco. Están ahí, aunque por la niebla no se puedan ver. En el interior, Jacobo, jefe de máquinas y armador, echa aceite en la máquina. «Este era antes un aljibe, transportaba auga na ría do sur. Agora está no Grove. Fai rutas turísticas e participa en actividades culturais», explica. El buque avanza. Fuera continúa el frío y el viento. Pero el vapor hace las veces de calefacción en el interior. Bajo las gotas que caen empieza otra lluvia. Esta vez es de arte. En el interior de cada pieza van los poemas. Un tronco tallado es la primera en ser arrojada al mar. Luego va un libro, un globo terráqueo atado a una botella de agua... «Algún aínda vai pensar que chegou un coco do Caribe», grita el maquinista al ver volar una pequeña escultura redondeada. Viento Todos querían que sus obras llegaran a alguna playa neoyorquina, que fueran un obsequio inesperado para cualquier bañista de pago de los arenales norteamericanos. Tampoco les importaba que llegaran a Canarias o, mucho más lejos, incluso a Hawái. Pero ayer, en Muros, soplaba sureste. «Mañá ríense por aí porque todo isto vai acabar en Abelleira», en Muros, comentaban ayer los lobos de mar locales. Aunque nadie sabe adónde van a parar.