«No molesten: nos extinguimos»

XAVIER LOMBARDERO REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

La Xunta quiere proteger mejor las aves en las dunas, los galápagos en los ríos y evitar actividades que ponen en peligro distintos helechos

29 ene 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

«No molesten: nos estamos extinguiendo», podría ser el epílogo elegido por algunas plantas y animales a la serie de calamidades que los abocan a la extinción. El peligro de desaparecer acecha en Galicia y por eso en este 2011 la Xunta pretende dar prioridad a cinco planes de conservación. Tras las alertas y estudios de los biólogos, toca hacer públicas las medidas correctoras y plasmar en los correspondientes decretos la obligación de respetar sus hábitats. Porque se trata de eso: no alterar las playas, ríos y montañas donde se reproducen pájaros como la píllara das dunas (Charadrius alexandrinus), el sapoconcho o galápago europeo (Emys orbicularis), los delicados helechos en bosques de vaguada o el Isoetes fluitans, un helecho que vive sumergido y cuya única área de distribución mundial está en ríos de las comarcas de la Terra Chá y Bergantiños.

Sin olvidar al oso pardo, para cuyas incursiones gallegas se ha retomado la vigilancia. Cada vez aparecen más huellas, pero, según reconoce el responsable de Conservación da Natureza de la Xunta, Jesús Santamarina, o se le deja de molestar y desaparecen los lazos y venenos de los tramperos a los jabalíes y otros animales, o difícilmente las osas leonesas se animarán a criar y establecerse. Eso o un adiós, como al urogallo.

Y más educación ambiental en las playas. La píllara das dunas o píllara papuda (en castellano, chorlitejo patinegro) es una de las muchas aves limícolas que visitan los arenales, pero es la única que cría en las dunas galaicas, construyendo sus nidos en el suelo. Aún lo hace a pesar de la invasión de coches, quads, gamberros y otras personas que las molestan invadiendo zonas acotadas o llevando perros sueltos que matan las parejas y sus polluelos. Por no hablar de la contaminación que dejó la marea negra del Prestige en los arenales, que erosionó directa e indirectamente su dieta y modo de vida, como bien resaltaron en un detallado estudio los biólogos de la Universidade de Santiago Jesús Domínguez y María Vidal.

Además, debe zafarse de los cuervos, zorros y gaviotas patiamarillas que predan y expolian sus nidos. Acostumbradas a sufrir robos de arena, convivir con los mariscadores y competir por los poliquetos para comer, los ornitólogos también señalan el prejuicio de retirar indiscriminadamente de las playas el ribazo donde píllaras y más aves encontraban algas o moluscos, siendo ahora más raros los avistamientos.

Espacios muy competidos

Son correcciones urgentes para que las parejas de píllaras sigan criando (de marzo a julio) en playas como Louro, Caldebarcos-Carnota, A Barra, Corrubedo, Rostro, Baldaio, Traba o A Lanzada. Hasta en A Frouxeira y playa América fueron vistas. A punto de renovarse el catálogo español de especies en peligro de extinción y la lista de interés especial, en Galicia urge atender al sapoconcho, en otro tiempo disperso en aguas calmadas y limpias de Pontevedra y Ourense, que puede pasar desapercibido y desaparecer por rellenos y contaminación de charcas y ríos, o por destrucción de lechos o riberas.

La Xunta quiere evitarles molestias o que se extraigan y vendan irregularmente galápagos propios de ríos como el Avia o Arnoia. Las tortugas invasoras que compiten con ellas son otro problema.