Un gallego en medio del brote de coronavirus en Italia: «Me siento seguro, pero estamos en alerta»

Uxía Rodríguez Diez
UXÍA RODRÍGUEZ REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

Alexandre Pallas lleva dos décadas viviendo en Italia
Alexandre Pallas lleva dos décadas viviendo en Italia

Alexandre Pallas vive muy cerca de los dos focos principales de Lombardía y el Véneto

28 feb 2020 . Actualizado a las 11:41 h.

El coronavirus «rodea» a un gallego en Italia. Con más de 200 contagiados y varias regiones del norte del país aisladas, a Alexandre Pallas no le para de sonar el teléfono. Vive desde hace dos décadas en Valeggio sul Mincio, una región italiana de la provincia de Verona (Véneto). Como él mismo explica: «Estamos justo en el medio, rodeados. A unos sesenta kilómetros por un lado tenemos el foco de Lombardía y al otro el foco de Véneto. En mi pueblo, de 15.000 habitantes, han cerrado escuelas, museos y centros públicos hasta el 1 de marzo. Me parece un poco ridículo porque los centros comerciales están abiertos. Los bares abren también aunque a las seis de la tarde tienen que cerrar. Mi impresión es que la situación a nivel sanitario está bajo control. Los ayuntamientos afectados están completamente aislados. La policía y el ejército lo tiene controlado, no se puede entrar ni salir», explica. 

«En mi pueblo, de 15.000 habitantes, han cerrado escuelas, museos y centros públicos hasta el 1 de marzo»

Este coruñés puso en marcha hace unos años un negocio de comida española y gallega a domicilio. También reparte productos de nuestro país a algunos negocios de las zonas afectadas y, hasta nueva orden, no puede acercarse por allí. «Ahora mismo llevo una caja de pulpo de Carballiño para un restaurante de otra zona», comenta. 

«Hay situaciones de pánico, de gente que vacía supermercados, pero yo creo que es más por el miedo. Yo no me siento asustado y tengo tres niños. Creo que va a ser más un palo económico que sanitario, los turistas van a dejar de venir. Por ejemplo, yo vivo a veinte kilómetros de la ciudad de Verona y a la misma distancia del lago de Garda. Vivimos en gran medida del turismo. Ahora mismo es temporada baja, pero la gente que trabajamos en restauración, en hoteles, estamos muy preocupados porque el pistoletazo de salida es Semana Santa y está a la vuelta de la esquina. Ya ha habido cancelaciones», cuenta al otro lado del teléfono. Él mismo también enseña cocina italiana en un operador turístico de Verona y esta semana le han cancelado siete u ocho tours que tenía previstos. Para él, se está creando una psicosis exagerada y los medios italianos están llamando a la calma. 

Sus tres hijos estarán en casa hasta primeros de marzo, aunque Alexandre cree que el período se extenderá, también se han cancelado todas las actividades extraescolares. 

«Yo me siento seguro y voy a intentar no modificar mi vida, pero estamos en alerta. El Estado está en alerta y todo el mundo está a la expectativa. Nosotros no llevamos mascarilla ni nada. Eso sí, no se habla de otra cosa. El coronavirus lo ha absorbido todo. Está siendo masacrante, coronavirus por todos lados. Pero yo creo que la cosa es menos grave de lo que la están queriendo hacer. Hablamos de una mortalidad muy baja. Las personas que han muerto eran mayores y con complicaciones. No es que se haya fallecido alguien joven y sano de repente. Como hubiese pasado en una gripe normal», asegura. 

Su familia desde Galicia está más preocupada que él. «Me ha llamado mi abuela, tiene 85 años y vive en un pueblo de Carballo, estaba muy preocupada. 'Chegou a peste?' Me decía. Mis padres, mi padre es taxista en A Coruña, también me han llamado, pero les he tranquilizado y ya está. Una vez que les explicas las cosas se quedan mejor», dice este cocinero, precisamente, mientras se dirige a un restaurante a dejar la caja de pulpo. 

«Me ha llamado mi abuela, tiene 85 años y vive en un pueblo de Carballo, estaba muy preocupada. '¿Chegou a peste?' Me decía»

 «Si la cosa sigue así, podrían endurecerse las medidas e, incluso, cerrarse todo Lombardía y Véneto. Yo estoy justo en medio. Por un lado, como trabajo en comidas a domicilio, hasta me beneficiaría el cierre», dice entre bromas.