España se marchó a la cama sin saber si hoy trabajaba

La tardanza en la publicación del decreto se debió a un intenso «debate» registrado entre las distintas familias que conforman el Gobierno de coalición


Madrid / La Voz

Millones de españoles se fueron anoche a la cama con la duda de si hoy tenían que acudir a sus centros de trabajo o quedarse en sus casas respetando las nuevas medidas de confinamiento. Tal incertidumbre respondió al incomprensible retraso en la publicación en el BOE de la normativa, momento hasta el que no entran en vigor los cambios. El real decreto no fue publicado hasta pasadas las 23.30 horas, a tan solo unos minutos de entrar en el plazo excepcional del aislamiento anunciado por Sánchez en su comparecencia del sábado en la Moncloa.

Según distintas fuentes consultadas, la tardanza se debió a un intenso «debate» registrado entre las distintas familias que conforman el Gobierno de coalición, recreando en parte, aunque por vía telemática, la misma escena vivida hace dos semanas en un Consejo de Ministros de alto voltaje por el choque entre Iglesias, que se saltó la cuarentena para defender las posiciones de su partido, y otra facción encabezada por las vicepresidentas Calviño y Calvo.

La jornada de ayer se acabó complicando de forma inesperada, porque el Consejo de Ministros virtual concluyó a una hora prudente, y la portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, y la ministra de Empleo, Yolanda Díaz, comparecieron al filo de las 14.00 para intentar arrojar algo de luz sobre las precarias explicaciones ofrecidas horas antes por el titular del Ejecutivo.

En definitiva, a responder a la gran pregunta: ¿Qué sectores considera esenciales el Gobierno? Que, planteada de otra forma, viene a ser: ¿Tengo que ir a trabajar mañana o me pueden multar? Montero y Díaz tan solo pudieron dejar claro un par de ideas fuerza, como que el endurecimiento de las medidas era necesario, o que el Gobierno no va a aplazar el pago de impuestos, pero no pudieron aclarar la gran pregunta que se hacían millones de españoles. Principalmente, porque ni ellas mismas conocían en qué quedaría el texto que supuestamente acababa de aprobar el sanedrín del Gobierno. Desde el mediodía circuló un borrador filtrado desde Moncloa con un anexo de 40 puntos a los que no afectaba el permiso retribuido recuperable. Tras estas desavenencias o «debate» en el seno del Gobierno, el anexo que finalmente vio la luz quedó afeitado a solo 25.

Debido a semejante retraso en la publicación del BOE, otro de los apartados que se incluyó en el real decreto fue una moratoria para este lunes para no sancionar a empresas que no tengan la posibilidad de frenar de manera repentina.

Cambio en 48 horas

Y la otra gran pregunta. ¿Qué cambió para que Sánchez pasase de votar el miércoles en el congreso contra un endurecimiento reclamado por fuerzas como el BNG a abrazarlo en solo 48 horas? La versión oficial es que, debido a la proximidad de la Semana Santa, el perjuicio económico no sería tan grave. Pero diversas fuentes apuntan a una cura en salud debido a que el número de muertos no remite (ayer se marcó un nuevo récord, con 838 fallecidos), y las previsiones tampoco son positivas. Las presiones también hicieron mella. A las de la oposición y buena parte de fuerzas aliadas, con críticas al Gobierno por su retraso en responder a la crisis, se unieron las internas, especialmente las ejercidas por Podemos.

Una larga lista de excepciones suaviza el cerrojazo

ana balseiro

Las empresas que no hayan podido cerrar de inmediato disponen del día de hoy para paralizar su actividad

La economía del país entra hoy en estado de «hibernación». Eso en palabras del Gobierno. Porque lo cierto es que el temido cerrojazo no lo es tanto. Una larga lista de excepciones lo suaviza. Y se «hiberna» para redoblar la lucha contra la pandemia y acelerar el cambio de tendencia de la curva de infectados —el objetivo último es aliviar la presión sobre las ucis y evitar el colapso—. Con ese objetivo se aprobó ayer en un Consejo de Ministros extraordinario el giro de timón que la víspera anunció Pedro Sánchez: que hasta el 9 de abril los trabajadores de las empresas que no presten servicios esenciales tendrán que quedarse en casa. La fórmula para ello es un «permiso retribuido recuperable» para reducir al máximo la movilidad ciudadana, en concreto un 85 %, como si los días laborables fueran fines de semana.

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