
La inteligencia artificial permite conducir un coche a 15.000 kilómetros de distancia, crear películas y series de varios capítulos a partir de un párrafo, o manejar un brazo robótico con impulsos neuronales
05 mar 2025 . Actualizado a las 15:24 h.El rey Felipe VI subido a una bicicleta probando unas gafas de realidad aumentada en el pabellón de Huawei es ya una de las imágenes del Mobile World Congress 2025. La Voz hizo el mismo recorrido que el monarca por el área restringida del stand de la compañía china (hay otra zona de dispositivos de consumo abierta a todo el público), donde se muestran los proyectos y desarrollos más avanzados de la firma con sede en Shenzhen. La inteligencia artificial (IA) es la protagonista en la mayoría de las soluciones, que revelan cómo será el futuro de esta tecnología a corto-medio plazo.
Para que lA funcione se necesitan redes que puedan gestionar la enorme cantidad de datos que generan sus aplicaciones. Huawei está actualmente enfocada en dar este servicio, desplegando lo que denomina «agentes» y «copìlotos» que permitan la automatización y optimización de las líneas de telecomunicaciones. La fortaleza de la empresa china en este sector es de sobra conocida, más allá de los móviles, relojes inteligentes, tabletas y portátiles que cimentaron su negocio en la segunda década de este siglo. Con un campus con capacidad para 35.000 ingenieros y en plena transición del 5G al 6G, ya cuenta con proyectos maduros que explotan las capacidades de la IA.

El área de la movilidad es una de las más desarrolladas. En el congreso de Barcelona se puede participar en una experiencia de conducción remota a través de continentes. Con un simulador conducimos un coche ubicado en Dongguán (China, a 15.000 kilómetros de distancia), algo que a priori parece sencillo pero no lo es. Los requisitos de red en cuanto latencia (el tiempo que tarda en reaccionar el sistema) no pueden superar los 20 milisegundos, de forma que cuando pisamos el acelerador o el freno, o giramos el volante, las ordenes crucen medio mundo y el vehículo obedezca de inmediato. Se necesita también un gran ancho de banda de subida vídeo, porque obviamente tenemos que ver el entorno igual que si estuviéramos sentados dentro del automóvil. Esta solución está pensada para flotas de coches autónomos y Huawei ya la está aplicando a unos vehículos de vending que tiene en sus oficinas centrales.
Dentro de la revolución de la IA generativa, el siguiente paso a la creación de fotos y vídeos es el denominado «short drama». Consiste en el uso de esta tecnología para generar series con capítulos a partir de un simple párrafo con el argumento. Es decir, igual que hacemos cuando le pedimos a ChatGPT que redacte un texto, pero el resultado es una película dividida en episodios. Ya está disponible en China y puede que en poco tiempo veamos contenidos de este tipo en las plataformas de streaming. El mayor obstáculo es que la producción de vídeo (y más si hablamos de metrajes muy extensos) supone un consumo de datos y de energía superlativo; no solo hay que contar con redes capaces de manejar el ingente flujo de tráfico, también hay que asumir el coste de alimentar todo el sistema y su huella de carbono, como ocurre con los centros de datos que posibilitan lo que llamamos «la nube»: no es vapor de agua...

En el campo de los asistentes digitales, Huawei muestra un caso de uso que interactúa con nosotros en diferentes escenarios. Montamos en el coche, sabe que nos vamos al trabajo (por la hora, el recorrido o simplemente porque se lo decimos) y nos tiene preparado un café cuando llegamos a la oficina; si asistimos a una reunión, al terminar tenemos disponible un resumen de la misma con los puntos más importantes. Si estamos en casa viendo un partido de fútbol y marca nuestro jugador favorito, crea un clip de vídeo del gol y nos pregunta si queremos subirlo a nuestra cuenta de Instagram.
Para el hogar inteligente, Huawei ha lanzado en colaboración con China Telecom un hub de inteligencia artificial que se conecta al televisor. Cuenta con cámara, sensores de tracking y computación y posibilita servicios básicos con capa de IA: traduce y resume videollamadas, mide nuestros progresos en sesiones de ejercicio, sirve para cloud gaming (videojuegos online, no están almacenados en local) de alto rendimiento, contratar vuelos, hoteles, pedir comida... La interacción se hace a través de un asistente virtual de aspecto humano muy natural, con motor de DeepSeek (la compañía china que ha revolucionado la IA con modelos de lenguaje más pequeños y de bajo coste) y nube de Huawei. Este hub «es un puente entre tu casa y la nube», explican desde la compañía.
La tecnología fiber to the room (fibra a la habitación) protagoniza otro interesante proyecto que avanza en la atención a las personas mayores y la seguridad. Sensores repartidos por toda la casa detectan e identifican movimientos anómalos (por ejemplo, una caída) y son capaces de reconocer patrones de horarios de forma que si hay algo que rompe la rutina pueden lanzar una alerta. Toda la información se transmite por wifi.

Huawei tiene su propia IA aplicada a la industria y los sectores de salud, manufactura y minas. Se llama Pangu y ya opera con gemelos digitales en fábricas y regula el tráfico en tiempo real en ciudades como Múnich, dentro de un proyecto de Smart City. Uno de los desarrollos más espectaculares que se pueden ver en su pabellón del Mobile es un brazo robótico que se mueve con impulsos neuronales, permitiendo a personas amputadas recuperar la movilidad. Otras soluciones están potenciadas por DeepSeek, como una taquillera virtual que habla veinte idiomas y puede despachar billetes para museos o espectáculos, o colocarse a la entrada de las ciudades para dar información a los visitantes. Son modelos que corren sobre la nube de Huawei y el software es de terceros. Estos asistentes con inteligencia artificial de momento habitan en el cloud, pero en un futuro no muy lejano serán humanoides casi indistinguibles de nosotros.