El rover Curiosity halla en Marte moléculas precursoras del ADN

redacción LA VOZ

SOCIEDAD

El rover de la NASA en el sitio del experimento, bautizado como Mary Anning
El rover de la NASA en el sitio del experimento, bautizado como Mary Anning NASA

El robot explorador de la NASA ha identificado compuestos orgánicos inéditos hasta ahora en el planeta rojo

21 abr 2026 . Actualizado a las 15:31 h.

El rover Curiosity de la NASA ha marcado un hito en la exploración espacial al descubrir una mezcla diversa de más de 20 moléculas orgánicas en Marte, incluyendo sustancias químicas que en la Tierra se consideran componentes básicos para el origen de la vida. Los hallazgos, publicados en Nature Communications, provienen de un experimento químico sin precedentes realizado en el cráter Gale, un antiguo lecho de un lago de unos 3.500 millones de años de antigüedad. Según explica la doctora Amy Williams, profesora de la Universidad de Florida y científica de la misión, estos resultados demuestran que la superficie marciana es capaz de conservar materia orgánica antigua, lo cual es fundamental para evaluar la habitabilidad del planeta. «Creemos que estamos ante materia orgánica que se ha conservado en Marte durante 3.500 millones de años; si queremos buscar indicios de vida en forma de carbono orgánico conservado, esto demuestra que es posible», asegura. Sin embargo, este experimento no permite distinguir entre compuestos orgánicos de una posible vida pasada en Marte y aquellos formados mediante procesos geológicos o transportados por meteoritos. Para identificar de forma definitiva indicios de vida pasada, sería necesario traer muestras de roca de vuelta a la Tierra.

Entre los compuestos identificados destaca una molécula nitrogenada con una estructura similar a la de los precursores del ADN, algo nunca visto antes en el planeta rojo, además de benzotiofeno, un compuesto sulfuroso que suele viajar a través de meteoritos. Al respecto, Williams subraya la conexión entre ambos mundos al señalar que «lo mismo que cayó sobre Marte procedente de meteoritos es lo que cayó sobre la Tierra, proporcionando probablemente los componentes básicos para la vida tal como la conocemos».

El experimento se llevó a cabo en la región de Glen Torridon utilizando el instrumento SAM (Análisis de Muestras en Marte), que mediante un proceso llamado termoquimólisis húmeda con el reactivo TMAH, logró descomponer moléculas orgánicas complejas atrapadas en las arcillas marcianas para su análisis.

Sin embargo, a pesar del entusiasmo que genera el hallazgo de «grandes compuestos orgánicos complejos», la comunidad científica pide cautela para evitar malentendidos sobre la naturaleza biológica del descubrimiento. César Menor Salván, astrobiólogo y profesor de bioquímica en la Universidad de Alcalá, aclara con contundencia en una reacción recogida por SMC España que este trabajo no implica en absoluto haber encontrado evidencias de vida o biofirmas.

«Nada biológico. Eso debe quedar muy claro. Todas las moléculas observadas tienen origen abiótico y no nos están contando nada sobre una posible vida pasada», afirma el experto. Menor Salván compara el proceso de análisis con «analizar una loncha de beicon asándola en una barbacoa y analizando el humo», donde el instrumento identifica lo que hay en la muestra a través de las moléculas volatilizadas por el calor.

Para el astrobiólogo español, el verdadero valor del estudio es metodológico y analítico, ya que refuerza la idea de que las rocas antiguas de Marte conservan materiales orgánicos y demuestra que la técnica empleada funciona en otro mundo. No obstante, advierte de que el análisis tuvo que lidiar con un problema técnico crítico: el instrumento SAM no estaba virgen, sino que presentaba contaminación interna de reactivos previos. «En algunos puntos, no queda claro si han visto algunos productos realmente marcianos o están viendo ruido del sistema», concluye Menor Salván.

Esta limitación subraya la idea compartida por los responsables del Curiosity: para identificar de forma definitiva si esos componentes orgánicos provienen de una vida antigua o de procesos geológicos, será imprescindible traer muestras de roca marciana de vuelta a la Tierra para ser analizadas en laboratorios terrestres.

Dirigido por el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, el rover Curiosity aterrizó en el cráter Gale, en lo que antes fue el lecho de un lago, en agosto del 2012. En el 2020, el robot llevó a cabo el experimento en la región de Glen Torridon, una zona rica en minerales arcillosos que indican que alguna vez contuvo agua. Estas arcillas retienen y conservan mejor los compuestos orgánicos que otros minerales, lo que las convierte en un objetivo ideal para descubrir dichos compuestos.

El experimento fue realizado por el conjunto de instrumentos conocido como Análisis de Muestras en Marte (SAM, por sus siglas en inglés). Dirigido en parte por Jennifer Eigenbrode, Ph.D., astrobióloga del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA y coautora del nuevo estudio, SAM ha sido responsable de muchos de los descubrimientos más importantes de la misión sobre la química orgánica, la atmósfera y la habitabilidad en Marte.

«Ahora sabemos que existen grandes compuestos orgánicos complejos conservados en el subsuelo poco profundo de Marte, y eso es muy prometedor para la preservación de grandes compuestos orgánicos complejos que podrían ser un indicador de vida», concluye Amy Williams.