Aduanas detectó que Liñares tenía más de la mitad de sus fincas a nombre de otros

xosé carreira LUGO / LA VOZ

AGRICULTURA

21 feb 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

La investigación llevada a cabo por los agentes del Servicio de Vigilancia Aduanera de Galicia revela que el exconcejal lucense Francisco Fernández Liñares tenía más de la mitad de sus fincas a nombre de otras personas. Basándose en esta circunstancia no descarta que este proceder fuera para tratar de ocultar bienes. El que ejerció como presidente de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil le dijo a la jueza que si no tenía registrados todos sus bienes era por desidia. Planificaba ese trámite y después, cuando llegó el momento, no lo hizo, explicó. La investigación revela que Liñares no tiene inscritas un total de ocho fincas. En cinco de ellas ni tan siquiera aparece como titular catastral. Se trata de dos terrenos rústicos ubicados en Montecubeiro (Castroverde) y tres más en Monterroso.

El informe indica que Fernández Liñares ni tan siquiera tiene en el registro de la propiedad la finca correspondiente a su chalé del barrio de A Ponte. Sí estaría a su nombre el piso que tiene en el centro de Lugo e incluso el chalé.

A lo largo de la investigación, los agentes de Aduanas trataron de determinar si Liñares podría tener algún testaferro, sin embargo por el momento no hay ningún tipo de informes que así lo indiquen. Asimismo, en algunos momentos fue relacionado con la propiedad del solar donde se ubicaba el club de alterne Queen?s, centro de operaciones de la trama desmantelada en la operación Carioca, pero Liñares lo negó tajantemente y los investigadores descubrieron a posteriori que estaba a nombre de otros dos implicados en la operación.

La investigación abarcó incluso a sus vehículos. En la lista de posesiones figura un Seat 600 y también un pequeño tractor agrícola.

La jueza advirtió en alguna ocasión al exconcejal lucense que sus propiedades estaban intervenidas y que, por tanto, no podía ponerlas a la venta. En una ocasión, cuando planteaba que lo sacasen de la cárcel, le dijo a Pilar de Lara: «Nunca pensé en fugarme de España porque tengo una vida consolidada. Si me deja en libertad, y si se me facilita la gestión de aquellos actos que me permitan devolver lo que ilícitamente adquirí, encantado». Fue en ese momento cuando la instructora le advirtió seriamente que no podía disponer de sus bienes, ni para devolverlos, ni tampoco para quedárselos.