¿Quién es Benoit Biteau, el agricultor y eurodiputado francés que combate el discurso de las organizaciones agrarias?

Efe BRUSELAS

AGRICULTURA

Frente a las críticas contra las políticas medioambientales o la Ley de Restauración de la Naturaleza, este político de Los Verdes cree que los bajos precios que reciben los productores son un freno para la transición ecológica. Otros eurodiputados y ganaderos como el liberal Jérémy Decerle opinan que no es necesario revisar los objetivos climáticos de la PAC, pero hay que ayudar a los ganaderos. Su temor es  que la extrema derecha rentabilice los miedos del campo

21 may 2024 . Actualizado a las 09:48 h.

Las protestas que inundaron el campo de toda la UE durante los últimos meses, empujando a la UE a modificar algunas de las reglas de la política agraria común (PAC), han puesto sobre la mesa la importancia que tiene la agricultura y la ganadería en el diseño de las políticas europeas. Las manifestaciones dejaron claro que los agricultores responsabilizan a la UE por las, según ellos, elevadas exigencias medioambientales que debían cumplir para cobrar los subsidios de la política agraria común (PAC), así como por la controvertida Ley de la Restauración de la Naturaleza para la preservación de los ecosistemas. A las puertas de las elecciones europeas del 6 al 9 de junio, algunas organizaciones agrarias enarbolan este discurso crítico que trata de combatir el agricultor y eurodiputado francés Benoit Biteau, de Los Verdes, quien considera que lo que realmente amenaza la seguridad alimentaria de Europa son las consecuencias del calentamiento global.

«Las verdaderas limitaciones para nuestra agricultura vienen impuestas por el cambio climático, la ausencia de lluvias, la falta de agua, la degradación de los suelos, el aumento de las temperaturas y la desaparición de la biodiversidad, en particular de las abejas y los polinizadores», afirma Biteau a Efe. Este eurodiputado francés es hijo y nieto de campesinos, y posee una finca de agricultura ecológica donde cultiva legumbres y trigo, además de criar vacas, cabras, caballos y pollos. Va a la finca los fines de semana, mientras que, durante los días laborables, cuando está en el Parlamento Europeo, tiene contratadas a dos personas.

Según Biteau, uno de los principales problemas del campo europeo es los bajos ingresos que reciben los agricultores cuando venden sus productos a las cadenas de distribución: «Es un desastre social, pero también un freno terrible a la transición ecológica y a la instalación de los jóvenes en la agricultura». El eurodiputado cree que si los precios bajan para los granjeros europeos es también por la llegada de «grandes volúmenes de carne y leche» tras los nuevos acuerdos comerciales que la UE ha firmado con países extranjeros, como Nueva Zelanda y Chile, y acusa a conservadores y liberales de llevar desmantelando desde los años 90 leyes que permitían regular mejor el mercado.

Desde el grupo liberal del Parlamento Europeo responde el eurodiputado Jérémy Decerle, otro ganadero francés, que también en una entrevista con Efe admite que la UE debe ser más «cautelosa» cuando firme acuerdos comerciales para asegurar que los productos que llegan de fuera «son adecuados o al menos se producen de la misma manera que aquí». Durante la semana, Decerle trabaja en la Eurocámara, pero los sábados y los domingos regresa a su granja, en la que cría un centenar de cabezas de ganado bovino; actividad que también hacia su padre.

Este eurodiputado, adscrito al partido del presidente Emmanuel Macron, defiende los cambios aprobados esta primavera por la UE para suavizar algunas exigencias ecológicas de la PAC, con el objetivo de paliar las protestas agrícolas: «No es perfecta, pero ahí la tienen. Teníamos que dar alguna respuesta a los agricultores», insiste.

Organizaciones ecologistas como Greenpeace han denunciado los cambios, propuestos por la Comisión Europea y avalados después por el Parlamento Europeo y los países de la UE, pero Decerle cree que la nueva regulación no tiene porqué frenar la agenda ecologista del club comunitario, formalizado en el Pacto Verde Europeo y en su objetivo de lograr la neutralidad climática en el 2050.

«No es necesario revisar los objetivos (climáticos). Tenemos que seguir siendo ambiciosos en lo que respecta al medio ambiente, porque también es útil y esencial para los agricultores. Pero al mismo tiempo debemos dar los recursos técnicos, financieros y humanos suficientes (al campo)», puntualiza.

En las elecciones europeas, Decerle teme que la extrema derecha, especialmente fuerte en Francia con el Reagrupamiento Nacional de Marine Le Pen, sea el espacio político que más rédito saque de las protestas en el campo: «A los nacionalistas les gusta cabalgar sobre los miedos y dificultades de los demás». Avisa a los agricultores de que si los partidos de extrema derecha influyen en la próxima legislatura querrán «nacionalizar las políticas agrarias», lo que en su opinión pondrá en riesgo el acceso a la PAC y al mercado común europeo.