El artista cambadés se descubre hoy en la gran pantalla de Play-Doc como protagonista del primer largometraje de su hijo Manu y Xacobo Sanmartín
19 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Puesta de largo este mediodía para los jóvenes cineastas Xacobo Sanmartín y Manu Paz y sorpresa doble para el progenitor de este último. Los directores de Un mar de pedra , confirmaban ayer que el protagonista de su primer largometraje, el escultor cambadés Manolo Paz, verá por primera vez la película con todos los espectadores de Play-Doc, festival en el que compite en la categoría de documentales gallegos.
-Ya en capilla. ¿Hay nervios?
-Pasaron el lunes, cuando hicimos la proyección y vimos que las pruebas estaban correctas. Ahora ya no nos pertenece, es del público.
-¿Por qué Manolo Paz?
-Es el padre de Manu pero además un referente de la cultura gallega. Es un artista vivo que trabaja en y desde Galicia, normalmente los documentales son de muertos.
-¿Fue un rodaje dífícil?
-Fueron tres años de rodaje y se grabó por fases. Comenzamos en septiembre del 2007 y acabamos hace una semana. Manolo aún no lo vio por eso.
-¿Es biográfica?
-Es un seguimiento al proceso escultórico desde la cantera hasta la galería SCQ de Santiago. Vemos todo el proceso creativo y escultórico de Manolo, que dialoga con la piedra y viceversa. A la vez, también descubre su trayectoria vital por medio de sus familiares, amigos o críticos. Hay 33 entrevistas a otras tantas personas que, además de ser cercanos a Manolo forman parte de la voz de la cultura gallega y coincidieron con él en distintas épocas. Desde su padre a Lino Silva, su maestro, pasando por David Barro, Luis Sirvent, Alfonso Penela, Manuel Oliveira o Antón Lamazares.
-¿Qué les sorprendió?
-Es una persona supertrabajadora; es un valor que tiene más que una sorpresa. Vive por y para la piedra y su arte. Tiene dedicación plena a la obra. Sorprende la fuerza física con la que devasta el granito y también el entorno que ha creado en su taller de Castrelo, en Cambados.
-¿Por qué el título?
-Usamos la metáfora porque bucea en un mar lítico. Mar de piedra es la cantera y un mar es lo primero que ve Manolo cada día y luego se va a la piedra. Seguimos la muestra de la galería SCQ porque hacía diez años que no exponía de forma individual en Galicia. Manolo siempre habla a ritmo de «guichi-guichi», el argot que emplean los canteros para denominar al ritmo del cincel.
-¿Qué se va a encontrar el público?
-Lo que más sorprenderá será verlo trabajar. Ese seguimiento de cómo va gestando su obra. Es interesante y formativo.
-¿Cómo se logra la financiación?
-Ésta es una apuesta totalmente independiente. Conseguimos en el 2008 una subvención de la Xunta que cubría el 33% y también apoyo de la productora Adarme Visual de Vigo y gracias a ello pudimos hacer realidad el proyecto.
-¿Hay productoras que apuesten por el documental?
-Siguen faltando apoyos, especialmente para distribución. Para cubrir gastos presentes y futuros también. A nosotros nos quedan 21.000 euros por cubrir.