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El Gobierno actualiza sus bases de datos e incluye los antiguos casos sin resolver
29 jul 2019 . Actualizado a las 13:19 h.La provincia de Pontevedra tiene activadas 23 alertas por la desaparición de menores, según revela el informe del 2019 del Centro Nacional de Desaparecidos (CNDES). La cifra de búsquedas triplica la contabilizada en el informe del 2018, cuando solo se registraron siete casos. La mayor parte son alertas antiguas sin resolver.
El perfil del menor desaparecido en España es el de un varón de 13 a 17 años de nacionalidad extranjera, principalmente marroquí. La mitad se fugó de un centro de acogidas. En su mayoría, son casos sin esclarecer.
Estas alertas activas no son de alto riesgo sino que la Administración sospecha que los menores están voluntariamente fuera de su hogar y no les interesa dar a conocer su paradero. Se entiende por alerta activa aquellas denuncias que no han sido resueltas ni conocida la situación y estado en la que se encuentra la persona.
De las 63 alertas en total que siguen activas en la provincia de Pontevedra para desaparecidos de todas las edades, solo seis son de alto riesgo confirmado. Muchas son viejos casos que ahora han sido incluidas en las bases de datos por si aparece un cadáver sin identificar.
En el último año se produce una brecha que se ha abierto en los dos últimos años. El informe del 2017 solo reflejaba 10 alertas activas de desapariciones de menores, luego bajó a siete y, en el último recuento, se disparó a 23. La explicación para este aumento es que también suben las desapariciones de adultos, que se duplican en un año en la provincia, al pasar de 37 a 63. Hay que tener en cuenta que de las 26 desapariciones nuevas, hay 16 que son de menores, razón por la estos sucesos han tirado hacia arriba el volumen de casos.
Otro aspecto a tener en cuenta es que el aumento de menores que están en paradero desconocido tiene como contrapartida que en Galicia están aumentando las desapariciones. El CNDES aclara que las fuerzas de seguridad están introduciendo denuncias antiguas sin resolver en los ficheros informáticos del Sistema de Personas Desaparecidas y Restos Humanos Sin Identificar (PDyRH), motivo por el suben tanto las cifras.
Actualmente, hay 186 alertas activas de todas las edades en Galicia, frente a las 132 y las 128 reportes de años anteriores. Esto se debe a que se están actualizando las bases de datos.
Un dato destacable es que los menores de la provincia que están en paradero desconocido representan el 40 % de los 57 desaparecidos en Galicia. Cuatro de cada diez residen en las Rías Baixas y el Miño. El porcentaje se mantiene estable: el informe del 2018 colocaba al 41 % de los menores desaparecidos en Pontevedra y en el 2017, también un 40 %.
Respecto al conjunto de personas desaparecidas en Pontevedra, el porcentaje de menores asciende al 36 %, según el informe del 2019. Esto supone que una de cada tres personas de ignorado paradero no alcanzaba los 18 años, cuando hace un par de años, la proporción era de uno de cada cinco.
El informe anual del CNDES aclara que, en España, la mayor parte de las denuncias en situación activa relativas a desapariciones de menores (y que aún lo son) pertenecen a ciudadanos extranjeros. Se trata prácticamente del 95,79 %. Hay que tener en cuenta que de las 12.330 denuncias activas que hay en España, solo hay 519 de menores españoles (que serían 773 si se cuenta desde la edad que no se volvió a tener noticia de ellos).
En general, el 61 % de las personas que tenían menos de 18 años cuando cambiaron de paradero eran marroquíes y la mitad eran menores que se fugaron de los centros de acogida.
Otra clave que da el CNDES, a nivel general, es que la gran mayoría de las denuncias activas de menores se interpusieron en los dos últimos años (2017 y 2018), lo que supone el 85 % del total. Se trata de personas con edades entre 13 y 17 años. Su perfil es de un varón y extranjero.
El perfil habitual del adolescente sin paradero conocido es un marroquí de 13 a 17 años
«Solo sabemos el caso reciente de un menor y es de Vigo»
El coordinador de SOS Desaparecidos en Galicia, Wenceslao Yáñez, explicó que su oenegé «solo sabemos en la provincia de Pontevedra de un caso reciente de desaparecido, el cual es menor y ocurrió en Vigo el año pasado cuando él tenía 17 años y del que no se sabe nada». Aclara que, muchos de los 23 asuntos sin resolver de menores en la provincia pueden ser casos antiguos y que, además, se trata de alertas que «nosotros no tenemos, sobre todo si son menores», porque están muy protegidos por la ley.
Eso se debe a que cada vez que SOS Desaparecidos lanza una alerta debe cumplir un protocolo, lo que se complica cuando la búsqueda se realiza con adolescentes o niños. «Para cumplir el protocolo, siempre tenemos que hablar primero con la familia del desaparecido pero, si además es menor, sus tutores nos tienen que dar un documento firmado donde nos autorizan a la divulgación de sus datos personales». Eso hace que pocos casos de menores se difundan, aunque la Administración lleva su propio cómputo.
SOS Desaparecidos admite que la gran base de datos la tiene el Centro Nacional de Desaparecidos. «No estábamos muy de acuerdo con las cifras que estaban dando pero poco a poco se aproximan a lo que nosotros decíamos. Ellos decían 10.000 casos y nosotros 14.000, y poco a poco vamos coincidiendo», indica.
Explica que se empezaron a recopilar casos desde el 2010 y de otros hacen recopilatorios. Menciona al taxista Carrera, del que no hay noticias en años. «Lo publicamos cada cierto tiempo pero ya no tenemos contacto con la familia, salgo algunos miembros antiguos», dice. Otros casos sin resolver los comparten en las redes sociales a petición de las familias.
«De la zona de Pontevedra tenemos casos antiguos, pero la mayoría es gente mayor, a partir de 40», dice. «Si hubo casos de menores, ahora ya son mayores de edad», añade.
Yañez recalca que «alertas activas hay muchas pero la mayoría son de hace más de cuatro años, ya no aparecen en nuestros ficheros y la documentación la tiene el Centro Nacional de Desaparecidos, que es el que se pone contacto con las familias. Todo lo que sabemos en la provincia es atrasado».
Una de las desapariciones sin resolver en la provincia es la de la joven Sonia Iglesias en el 2010, madre de un hijo. Desapariciones como esta hay muchas y nunca se sabe más, dicen en SOS.
Menores fugados de los centros de acogida cuando hay fiestas o playa
El Grupo de Menores de la Policía Nacional hace cuatro tipo de valoraciones cuando un menor se fuga. Las primeras son la de los reincidentes, que no son preocupantes, y las de los menores que tardan días en regresar de sus permisos de fin de semana en los centros de acogida porque prefieren disfrutar de las fiestas del verano por la noche sin temor al castigo. La policía los tiene controlados. En otro apartado están las fugas amorosas, donde adolescentes de 14 o 15 años se fugan con un novio o porque sus padres no le dejan ir de acampada con él. La policía manda alertas y puede localizarlos en una estación de autobuses de Lugo. Luego, están los que se marchan de casa por un disgusto con sus progenitores, por ejemplo, porque no les dejan salir de fiesta. Aquí también se encuadran los desengaños amorosos. Suelen esconderse en casas de los padres de amigos a los que la Policía les recuerda su obligación de avisar. La comisaría cataloga como «muy preocupantes» las desapariciones de menores con patologías mentales, depresiones o trastornos de personalidad por miedo a que sufran daño. «Los casos se resuelven en 24 o 48 horas, el 90 % es en fin de semana y las fiestas de verano. Solo el 2 o el 3 % son preocupante, si una menor se va con un adulto», dicen.
Una treintena de sustracciones de niños en una década
Desde el 2010, las autoridades han registrado una treintena de denuncias por delitos o falsas contra progenitores que sustrajeron a menores en la provincia de Pontevedra. Estos secuestros de los propios hijos tuvieron su momento más crítico en el 2013, cuando se contabilizaron nueve denuncias. El segundo año de importancia fue el 2015, con cinco casos, y el 2012, con cuatro. En los últimos años, ha habido dos o tres denuncias por ejercicio. En España hay una media de 300 sustracciones de menores al año.
En la provincia se han dado varios casos conocidos, como el de un vigués separado que viajó a Zurich, en Suiza, para pasar los Reyes con su hijo, que lo tenía su madre y abuela, ambas brasileñas. En mitad de la noche, el hombre huyó con el pequeño en coche hasta España. La madre entabló una batalla legal desde Suiza bajo la acusación de secuestro y un juzgado de familia de Pontevedra le devolvió al niño.