







El vigués Jesús Costas participa en un programa piloto de visitas a jardines privados singulares
09 feb 2025 . Actualizado a las 00:49 h.Alexandre Dumas escribió La dama de las camelias, pero si el hijo del autor de Los tres mosqueteros y El conde de Montecristo hubiese nacido en las Rías Baixas, en vez de hacerlo en el departamento galo de Aisne, Margarita Gautier llevaría siempre ramos de estas flores tan características del sur de la provincia de Pontevedra cultivados por José Costas.
El vigués de 77 años, jubilado hace catorce, es un jardinero fiel a la camelia. Costas, que profesionalmente se ha dedicado toda la vida al sector financiero (ha sido director del Banco de Galicia en Santiago y del Banco Popular en Vigo, entre otros cargos), recuerda que empezó a interesarse por la jardinería cuando tenía aproximadamente 35 años: «En casa de mis abuelos había unas plantas centenarias, de hecho aún existe una existe una de ellas, de más de 120 años. Yo empecé porque me gustaban los frutales y de allí me traje dos plantas a mi terreno. Luego me regalaron una docena más, empecé a aficionarme un poco más y ya participé en una exposición concurso en Zona Franca. Me dieron dos premios y fue una sorpresa», reconoce.
Animado, Jesús leía todo lo que caía en sus manos sobre el asunto. Se puso a estudiar los abonos más indicados y a perfeccionar cómo hacer acodos, sacar esquejes y todo tipo de maniobras. «Todo eso lo tengo grabado en el ordenador. Tengo una colección de fotos de casi de todas con las que me inicié, con su número de identificación y su nombre», cuenta.
El Concurso Exposición Internacional de la Camelia que auspicia la diputación, rota alternativamente entre Vigo, Pontevedra (que la acogerá los días 22 y 23 de febrero), y Vilagarcía. De allí precisamente salió Costas en el 2009 con la Camelia de Oro, que es el máximo galardón en este mundillo. Después se llevó también el Odriozola, «que es otro premio muy especial», indica, y hace dos años ganó el premio especial Concello de Vigo.
El cultivador, que atesora cerca de 300 ejemplares de árboles de camelia y casi 200 variedades diferentes, en un terreno que ocupa cerca de 2.000 metros cuadrados en una finca en la parroquia de Lavadores, destaca que aparte de ganar la Camelia de Oro, su objetivo era tener una planta propia y conseguir tener una registrada a nivel internacional, «no con mi nombre, sino con el nombre Ría de Vigo», aclara. Y lo logró también. Así que, cumplidos ambos sueños, podría optar a más veces a ganar premios, pero ahora se lo toma con más calma, que el cuidado es ya en sí una tarea mayúscula, y también se dedica a la divulgación de una labor en la que tampoco sobran manos. Jesús Costas participa en un programa experimental que está probando la Diputación de Pontevedra junto a la Sociedad Española de la Camelia y Camelia Galicia, donde además de promocionar visitas a pazos y jardines públicos, lo hacen en jardines particulares. «El mío lo consideraron válido para que la gente venga a verlo», explica.
El próximo fin de semana tendrá tres grupos de 30 personas cada uno, a los que mostrará los secretos de su jardín después de ser recibidos con una degustación de té de camelia de cultivo en la provincia. «Es interesante que la gente se entere de que aquí, en Galicia, sobre todo en el sur, tenemos esta flor delicada y maravillosa y un clima para las camellas que es fantástico», manifiesta.
Costas, como veterano y experto, tiene plantas en observación, «por si sale algo especial, a través de las mutaciones de los árboles o de las polinizaciones de las avispas en semillas», cuenta entre sasanquas, japónicas tradicionales, variedades higo, aromáticas, variedades negras, rosas, rojas, jaspeadas y muchas más, cuyo origen se sitúa mayoritariamente entre Japón y el sur de China, «aunque ahora también vienen de Taiwán y Vietnam», advierte. El jardinero se vuelca con sus camelias, pero también cuida su olivo, gardenias, geranios, una morera, varios naranjos, unas azaleas «grandes y bonitas», un saúco blanco «que está precioso» pero todo ello «como decoración añadida», reconoce. Y tiene una pequeña finca con viñas en Bembrive donde cosecha vino, «que ahora me la quiere llevar el Concello de Vigo para construir el acceso de la autovía nueva», lamenta.
Jesús, al que su afición le costó más de una discusión con su esposa (no compartía esa pasión suya aunque ahora está «casi convencida» en vista de los resultados), asegura que una de las cosas que más le ha gustado siempre es regalar plantas de camelia. «Muchos amigos y compañeros aún que cuentan que se acuerdan de mí cada vez que salen de casa y ven el árbol que hace años les di. Me dicen que es como que siempre están conmigo».