
El acuerdo debía entrar en vigor el 1 de abril, pero no dará tiempo
29 mar 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Todo apunta a que la entrada en vigor del nuevo contrato del Servizo Galego de Saúde con el Hospital Povisa, del grupo sanitario Ribera, va a retasarse al menos unos días. Este pacto, llamado a redefinir la relación del Sergas con el mayor hospital privado de la comunidad, tenía que activarse el 1 de abril. Así lo dijo el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, el 27 de diciembre, cuando anunció que su Gobierno tenía un acuerdo con el hospital para pagarle 195 millones de euros en los próximos dos años para que siga siendo uno de los hospitales de la red del Sergas. Fuentes sanitarias aseguran que no va a dar tiempo a que el 1 de abril entre en vigor y que todavía no hay fecha para que se firme ese contrato.
Se han manejado varios días para la firma en las últimas fechas, pero todavía no está claro cuándo se rubricará.
La propia Consellería de Sanidade reconoce de forma indirecta el retraso, pues ya solo dice que el contrato «entrará en vigor, como estaba previsto, no mes de abril, unha vez que se cumpran os prazos establecidos na normativa». El 24 de febrero, cuando Povisa formalizó su oferta, Sanidade todavía mantenía el 1 de abril como fecha para la activación del nuevo contrato.
El que ahora tienen Povisa y el Sergas empezó a operar en septiembre del 2014. Caducó diez años después, tras todas las prórrogas. Desde entonces, se han aprobado dos prórrogas extraordinarias, al margen del contrato, llamadas de «interés público». La última prórroga vence el próximo lunes, 31 de marzo. La Consellería de Sanidade no aclara cómo va a articular que Povisa siga siendo un hospital de la red del Sergas desde el martes, cuando la prórroga haya vencido. Una posibilidad es que el lunes el Consello de la Xunta apruebe una nueva prórroga por interés público, basándose en que no tiene medios para ocuparse de la asistencia sanitaria de las aproximadamente 114.000 personas que van a Povisa. La consellería solo dice que tiene «os mecanismos necesarios» para que Povisa siga prestando asistencia.
En las últimas semanas no ha dejado de haber reuniones entre las dos partes para concretar los detalles de cómo se regulará esa asistencia sanitaria y, sobre todo, cómo será la facturación. Con el nuevo contrato, Povisa ya no cobra una cantidad lineal por cada paciente asignado, sino que se le pagará la actividad que realmente haga.
Pero el contrato se retrasa y, ya antes de empezar, ha sido un quebradero de cabeza para la Consellería de Sanidade. Povisa tenía que haber presentado su oferta en el mes de enero para concurrir a la licitación del contrato, pero no lo hizo. Era una licitación en la que solo Povisa podía participar. El contrato estuvo a punto de quedar desierto. De hecho, el Sergas le amplió el plazo hasta en tres ocasiones y la oferta se presentó el último día.
Las fuentes consultas interpretan que los retrasos en formalizar aquella oferta son lo que ha provocado que ahora se retrase la puesta en marcha del nuevo contrato, que incrementa el gasto en cerca de 20 millones anuales.