Pesar en Vigo por el fallecimiento de la periodista Mariel Valderrábano a los 61 años

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Familiares, amigos y colegas despiden a una mujer de carácter alegre que fue una apasionada de la espeleología

23 ago 2025 . Actualizado a las 01:25 h.

Familiares, amigos y compañeros de profesión se han acercado al tanatorio de Emorvisa en Vigo para despedir a María Elvira Valderrábano de Molina, que ha fallecido hoy en su casa a los 61 años. El pesar por la muerte de la periodista, que luchaba desde hacía tiempo contra un cáncer, se extendió entre sus allegados, a los que pronto asaltaron los recuerdos.

Mariel era madrileña de nacimiento. Vino al mundo el 22 de mayo de 1964 en la maternidad de O'Donnell. Su familia era de origen asturiano, de Llanes. El padre llegó a Vigo en 1968, al tiempo que Massiel ganaba Eurovisión, para ocupar una plaza de ingeniero de la Junta de Obras del Puerto de Vigo. Ella era la mayor de cuatro hermanos y pronto se hizo viguesa, cursando estudios en las Jesuitinas y en el instituto Santa Irene.

Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense, solía bromear diciendo que el de Ciencias de la Información, por lo concurrido que estaba, era el único bar que tenía una facultad y no al revés. A finales de los años 80 empezó a trabajar en Atlántico Diario y luego, en la década posterior, se pasó a la redacción de Xornal Diario. Formó parte de la Asociación de la Prensa en Vigo e hizo tan buenas migas con un grupo de colegas que crearon una tertulia denominada Los caballeros de la mesa redonda, que empezó en un restaurante con una mesa circular ante la cual sentaban de vez en cuando a personajes conocidos para someterles a un amable tercer grado.

Estuvo casada con un abogado vigués con el que mantuvo una gran amistad después de la separación. «Era una mujer con un humor excelente, siempre risueña, preocupada por el prójimo y que mantuvo la sonrisa y toda su fortaleza cuando le diagnosticaron la enfermedad y tuvo que batallar con la quimio», destaca un buen amigo. Ella misma contaba que el tratamiento le había permitido mantener una buena calidad de vida.

Al margen del periodismo, una de las grandes pasiones de Mariel Valderrábano fue la espeleología. Exploró un sinfín de cuevas en Galicia y muchas en España, como la de los Pirineos, y ejerció de secretaria de la Federación Gallega de Espeleología. Quienes la trataron sabían bien cómo le encantaba la montaña.

Será incinerada este jueves en el tanatorio de Pereiró, tras una misa a las seis de la tarde.