La sequía y las algas tapan el Lagares, el río que cruza Vigo

Pedro Rodríguez
pedro rodríguez VIGO / LA VOZ

VIGO

Solo en dos ocasiones bajó con menos agua desde hace tres décadas, según los registros de MeteoGalicia

30 ago 2025 . Actualizado a las 01:54 h.

El río Lagares discurría por debajo de Balaídos en mayo con fuerza alimentado por un invierno y una primavera de abundantes lluvias. Ayer, en cambio, salía del estadio en un fino hilo de apenas unos centímetros de profundidad. La mitad de su cauce estaba sin agua y comido por una vegetación que aprovecha para ganar espacio. La sequía también se ha cebado con un río que cruza Vigo a lo largo de sus 17 kilómetros y que ayer, según los registros de MeteoGalicia, tenía un caudal de 0,025 metros cúbicos por segundo, el tercer dato más bajo desde que comienzan los registros en 2008. Vigo vive la peor sequía de los últimos diez años al registrar tan solo 9,2 litros de agua por metro cuadrado procedentes de lluvias desde que comenzó el pasado mes de julio.

Parte del río, además, está tomando por una pantalla de algas verdes que colonizan sus fondos. Algunas, casi salen fuera del agua. Estas especies proliferan cuando no hay fuertes corrientes que las arranquen del lecho y, en excesiva abundancia, pueden provocar problemas como ya ocurre en el río Miño, que sufre la expansión la lavaza, cuyo nombre científico es Egeria densa. La especie avanza sin control ni remedio a una velocidad alarmante cubriendo canales y hábitats enteros. En Tomiño, esta planta ya ha tapado un canal de navegación en la isla Americana, que hace meses era transitable y por el que hoy en día «podría cruzar andando hasta un gato en marea baja», advertía a La Voz el comandante naval de Tui, Andrés Díaz-Ripoll.

Las algas en el Lagares ya ocupan grandes márgenes del río y retienen, también, varios residuos que arrastró la corriente como botellas y latas de cerveza. La proliferación de las algas también pueden provocar que falte luz para otras especies que también buscan prosperar en el río, lo que reduce su biodiversidad.

Además, en otros tramos del río entre Balaídos y Samil también crecen plantas y pequeños arbustos que aprovechan el agua del Lagares para crecer y que ocupan la gran mayoría de su cauce, permitiendo el paso del río sin ni siquiera mojarse. Esto sumado al crecimiento de la vegetación en zonas bajas y, también, descuidadas, ha provocado que partes del sendero del río estén impracticables. Por el paseo de madera debajo del puente que hay en la entrada al polígono de Caramuxo ya no se puede pasar. Está comido por una vegetación que supera la altura de una persona. El río no presenta esta imagen en todos sus tramos. En Castrelos, por ejemplo, donde el agua baja con más velocidad no ha proliferado tanto la vegetación, que puede actuar como aliada frente a las crecidas del río porque ralentiza el agua, disminuye la erosión y ayuda a la infiltración en el suelo o enemiga, ya que si llega a taponar zonas puede empeorar las crecidas del río.

Esta semana se esperan que vuelvan las lluvias a la ciudad, pero, de no ser frecuentes, el caudal del Lagares continuará descendiendo. Por ahora, la Oficina Técnica da Seca, dependiente de la Consellería de Medio Ambiente, todavía no ha decretado la prealerta de escasez moderada de agua en la zona, salvo en el caso de Baiona, que ya lleva unos días en esa situación.

Además de seco, durante este verano también se han registrado temperaturas más elevadas que las tomadas en la última década. La media de julio y agosto se ha situado este año en lo 22,3 grados, una cifra superior a la media más alta tomada desde 2016, que fue de 21,7 en los años 2016 y 2022.