Todo lo que debes saber si te quieres cambiar los apellidos

Customizar el DNI es fácil, solo tienes que llevar el padrón y la partida de nacimiento al registro. Pero no tomes la decisión a la ligera, porque otros pueden verse salpicados por el baile de nombres


Yo estoy contenta con el orden de mis apellidos, y si no uso mucho el segundo, es básicamente por acabar antes, no porque busque hacerle el vacío. Me hubieran valido cualquiera de las dos opciones de primero, porque con permiso de los López o Fernández, gozo de algo más de exclusividad. Pero si quisiera alterar el orden, tampoco supondría, creo, ningún cisma familiar. Al ser mayor de edad, mi decisión no salpicaría a nadie más. O sí (más adelante me explico). Sería suficiente con ir al registro con la partida de nacimiento y el padrón, y solicitar un cambio de orden.

 Pero si la inquietud nominal se genera antes de cumplir los 18, ya es otro cantar. Desde hace 20 años, y para evitar la pérdida de una gran cantidad de apellidos maternos, la ley permite elegir el orden siempre y cuando los progenitores estén de acuerdo. Si no, ya os adelanto que el juez del registro decide por sorteo. Esto si es el primer hijo, porque en caso de que ya haya un primogénito, hay que respetar el orden elegido entonces. Pero supongamos que los padres están de acuerdo en que los niños lleven el orden «tradicional», pero con el paso de los años, por circunstancias familiares, el de la madre se ve amenazado y corre riesgo de desaparecer, y deciden cambiarlos. Si lo hacen, la decisión afectará a todos los hermanos menores. Porque si eres mayor de edad puedes cambiar el orden como tú quieras.

También puede darse que uno de los niños haya nacido antes de la reforma de la ley del Registro Civil, y el resto de hermanos, a posteriori. Si los progenitores quieren invertir el orden de los apellidos en el hermano pequeño, no podrán, en un primer momento. Deberán registrarlo como al mayor, y una vez inscrito, solicitar el cambio, de ambos.

Y no penséis que uno se puede pasar la vida cambiando de personalidad, de López Fernández a Fernández López, y vuelta a López Fernández.... Lucía Silvoso, abogada especialista en derecho de familia, advierte de que el cambio de apellidos no es reversible, así que una vez que uno da el paso no hay marcha atrás. La letrada recomienda que si los padres lo tienen claro, lo mejor es hacer el cambio nada más nacer, cuando se inscribe por primera vez al niño en el registro, porque luego «es una pesadilla», sobre todo a cierta edad. El cambio de apellidos implica: renovar el DNI, cuenta corriente, títulos académicos, carné de conducir...

Los descendientes de madres solteras heredan los dos apellidos de la madre, pero en caso de que el padre reconociera a ese hijo si este fuera menor, tendría que llevar uno de cada progenitor, en el orden que acordaran. Sin embargo, si se trata de una persona adulta puede elegir entre: llevar primero el de su madre, el de su padre, o mantener los dos de su madre, porque a fin de cuentas es como se le conoce.

Dentro de este manual para customizar DNI’s, volvemos al inicio. Los adultos con hijos que decidan invertir sus apellidos tienen que saber que los de sus hijos, si son menores, se verán afectados automáticamente. Si fueran mayores de edad, ya podrían decidir qué hacer.

Mientras que invertir el orden es instantáneo, para unir dos apellidos, que es otra alternativa válida para evitar la pérdida de alguno de ellos, es necesario abrir un expediente que resolverá la Dirección General de Registros en Madrid. La dinámica es la misma, si eres mayor de edad puedes tomar la decisión de manera unilateral, aunque tus hijos pueden verse afectados en el caso de tener menos de 18 años, y si eres menor, tus padres lo tendrán que hacer por ti, sabiendo también que afectará a todos los hermanos. Al unir dos apellidos como López-Escudero, además de evitar que se pierda uno de ellos (Escudero), se abre la puerta a «rescatar un tercero» que ocupe el lugar del segundo. La norma obliga a llevar uno por parte de padre y otro de madre, pero como en el que va unido ya cumplimos con la cuota, a la hora de añadir uno nuevo podemos elegir entre el segundo de cualquiera de los dos progenitores.

QUITARSE EL MARÍA

Silvoso señala que normalmente se suelen intercalar cuando el orden natural produce combinaciones graciosas o retorcidas, como Ester Colero. «Había una historia que se publicó de una persona que llevaba Hitler de apellido, en ese caso, procede el cambio, aunque aquí Franco es un apellido común, y no hay problemas», apunta. Lo que sí es más habitual es quitarse un segundo nombre que figura de postureo en el documento de identidad y al que no le damos ningún uso. Es el caso de las Marías compuestas (Luisa María o Fernanda María), no a secas, como es mi caso. Ya lo lleven de complemento en primer o en segundo lugar, cada vez son más los adultos que se hacen mayores soltando lastre, (letras). Y aunque no haya una modificación «oficial», la mayor parte de las personas con nombres compuestos renuncian al que consideran más accesorio a la hora de identificarse o rellenar formularios. Eso sí, no lo hagan cuando se trata de billetes de avión, ya que en ese caso, la normativa obliga a que coincida con el DNI, y tienen riesgo de no despegar los pies del suelo.

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