En estos trabajos tienes más vacaciones que nadie

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El verano les da hasta dos meses para desconectar. Estos son algunos de los empleos en los que se puede disfrutar de un período largo de descanso

20 ago 2023 . Actualizado a las 09:43 h.

La suerte no es solo tener vacaciones en verano. La suerte es poder coger más de 30 días de descanso al año y repartirlos como quieras en el calendario. A estas alturas de agosto, son muchos los que llegan a rastras a sus esperadas libranzas. Dependiendo de la profesión, algunos trabajadores cuentan con una semana, 15 días o un mes de descanso laboral en la estación más calurosa. Otros, sobre todo los del sector turístico, tienen que esperar hasta septiembre o a la temporada baja para tomarse unos días libres. Sin embargo, en el otro extremo, hay una pequeña parte de trabajadores que gozan del privilegio de sumar más de un mes de vacaciones o de poder juntar días a lo largo del año para tener más tiempo de desconexión. No son la mayoría, pero todos sabemos de quiénes se tratan. Son aquellos que, por la poca carga de trabajo en el período estival, pueden permitirse el lujo de que los demás no precisen de sus servicios en este tiempo.

Un ejemplo de este grupo es Raquel, profesora de un instituto. Su horario suele coincidir con el de los alumnos, excepto en verano, ya que tiene un mes lectivo a mayores para preparar el próximo. Pero, si al mes de agosto, sumamos las vacaciones de Navidad y Semana Santa, más algún puente que hacen los centros educativos a lo largo del año, el resultado es bastante atractivo. Raquel, de 43 años, va a cumplir 20 dando clase. Actualmente, está en un instituto de Carballo, pero también ejerce como madre. En ese sentido, lleva ventaja, ya que tiene las mismas vacaciones que sus tres hijos. Aunque es una desventaja cuando las actuaciones o los eventos escolares de los niños coinciden con sus horarios: «Hicieron una función de teatro cuando terminó el curso, pero yo en esos momentos estaba en período de evaluaciones y no pude asistir», cuenta. Cuando pensamos en un horario idílico, se nos viene a la mente el de los profesores. Todo el mundo envidia sus condiciones laborales. Pero, como toda profesión, tiene sus partes buenas y sus partes malas. Raquel asegura que los horarios de los docentes no son como la gente se imagina: «Sí, somos privilegiados porque tenemos más vacaciones que los demás a lo largo de todo el año. Sin embargo, cuando tienes hijos no coincides tanto con ellos como te gustaría».

Otra de las ideas equivocadas es pensar que la jornada laboral acaba con las clases en junio, ya que esta va más allá del curso escolar: «El mes de julio es lectivo y estamos a disposición de la Administración». «Y ahora que se han adelantado a julio los exámenes de recuperación —añade— las clases empiezan antes».

La profesora escogió la profesión por vocación. Para ella este trabajo no se elige por los beneficios que te aporta, sino porque te gusta enseñar. Lo otro viene de serie, aunque reconoce que es «una suerte». Y opina que todos deberíamos tener los mismos derechos en cuanto al descanso laboral: «Hay que luchar por conseguirlo».

Otros trabajadores cuentan con convenios, que firman las empresas, por ser empleos en los que se invierten muchas horas seguidas sin descanso. De esta forma se compensan esas horas extras realizadas.

Ismael es piloto de aviones en una aerolínea española. Tiene sus 30 días naturales de vacaciones: «Como cualquier otro trabajo». Sin embargo, a mayores tiene entre siete u ocho días libres al mes de descanso. Y otros cuatro a mayores que puede solicitar él cuando quiera. Es decir, tiene mínimo una semana libre al mes asegurada. Estas libranzas las estipula así su empresa, pero, a mayores, el piloto matiza que, en el caso de los vuelos internacionales, la ley contempla por cada vuelo de larga duración (entre 8 y 12 horas, más o menos) más tiempo de descanso. «Cuando cruzas husos horarios se te remunera en minutos; es decir, hay un tiempo mínimo legal de descanso por cada viaje a larga distancia», explica.

Ismael hace tres o cuatro vuelos al mes. «No parecen muchos, pero no es como la gente se piensa. No se trata de ir y volver a un destino específico en un mismo día. Muchas veces tienes que hacer escalas más prolongadas. En algunos casos, el vuelo de regreso tarda hasta dos semanas en volver a salir», asegura. Para él, personalmente, esto no es ninguna ventaja, ya que al tener una hija prefiere estar cerca de casa y no de viaje. Pero entiende que otros lo vean como un privilegio. Al fin y al cabo, «lo bonito de la profesión es viajar».

MUCHOS DÍAS SIN PARAR

Abel es marino mercante. Trabajó en un barco de pesca y ahora lo hace en un ferri como auxiliar de servicios a bordo: «Desempeño diferentes tareas, desde hostelería hasta recepción del pasaje», indica. Duerme en el barco. Pasa mucho tiempo en alta mar. De ahí que tenga un mes de vacaciones por cada dos que pasa a bordo. «Lo mínimo que tienes que estar en el barco sin pisar tierra son dos meses, pero a partir de ahí te corresponden 15 días por cada 30 que pases en el ferri», explica. Es decir, tiene un mes como mínimo de parón y a partir de ahí puedes sumar otros días. Aun así, confiesa que es un trabajo «duro y sacrificado». «Pasas mucho tiempo fuera de casa, pero luego lo recuperas en las vacaciones», señala.

El joven de 24 años se decantó por el oficio por tradición familiar: «Mi bisabuelo ya se dedicaba a la pesca, ahora mi hermano y yo le seguimos después de dos generaciones». Sin embargo, no es un oficio muy demandado por los jóvenes. «Apenas hay gente, así que se requiere más tiempo en alta mar. Te quieras o no te quieras coger vacaciones, tienes que echar más horas en el barco por falta de personal».

Si ninguno de estos es tu caso, independientemente de las vacaciones que tengas, lo que está claro es que un descanso de vez en cuando es necesario. Así que aprovecha cada momento libre, apaga el teléfono móvil y no olvides tumbarte para disfrutar un poco del placer de no hacer nada.