Kiko Pallarés, maestro de meditación formado en todas las escuelas budistas e hinduistas: «El deseo y el placer son contrarios a la felicidad»

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«Meditar no es hacer terapia, no soluciona problemas psicológicos. Cuando alguien tiene problemas psicológicos importantes, meditar puede ser contraproducente», afirma Kipal, álter ego de Kiko Pallarés, que firma «La respuesta. Cómo aprendí a ser feliz» tras 50 años de meditación, una rutina que es para él como ducharse y que adquirió cuando apenas había conocimiento ni escuelas en España
12 feb 2025 . Actualizado a las 18:05 h.No lleva túnica ni va rapado. Vive en Barcelona, es de complexión fuerte, tiene la voz algo rota y se mueve en moto. Así es, y así dibuja en el prólogo del libro La respuesta. Cómo aprendí a ser feliz Rafael Santandreu, al maestro de meditación Kiko Pallarés, Kipal, que empezó a meditar hace medio siglo, cuando había muy poca escuela en España. En retazos de la vida de este exitoso empresario que ha dedicado, discretamente, toda su vida a la búsqueda de sentido se basa la novela de este maestro que tiene en Tailandia su patria de adopción y dedica a meditar unas tres horas diarias, en dos tandas. «Con diez minutos de meditación, puede ser suficiente», matiza quien aprendió a ser feliz prestando atención.
1. ¿Meditar es igual a relajarse?
Una cosa es relajarse y otra la meditación. Y las meditaciones guiadas, el «relájate, siéntate, concéntrate», eso está más cerca de la autosugestión que de meditar. Ahora bien, todo lo que sea útil para relajarse, bienvenido eso. Pero eso no es meditar.
2. ¿Qué es meditar?
La meditación, como la veo yo, tiene que ver con la atención. Te sientas y pones atención, por ejemplo, en que te duele la rodilla, en eso que está sucediendo en tu mente.
3. ¿Qué sucede al poner atención?
Que observas tus pensamientos. Y si puedes observarlos, ¡no eres tú! Tú no eres tus pensamientos, con lo cual los puedes gestionar mucho mejor. El ejemplo que pongo siempre es el del amigo que viene, te cuenta un problema y le dices: «Puedes hacer ‘esto, esto y esto’. Ese problema en tu amigo lo ves clarísimo, pero si lo tienes tú, dudas. ¿Cuál es la diferencia? Que eres parte del problema. Cuando integras la meditación en tu día a día, gestionas mejor lo que te ocurre, incluido el caos, ¡que solo quiere jugar contigo...! Esto no lo he inventado yo, es parte de una tradición de más de 2.500 años.
«Hay que tomar un poco de distancia del 'tengo que, tengo que, tengo que'. Al poner atención, el tiempo deja de ser tu enemigo...»
4. ¿Hay que meditar cada día, como lavarse los dientes o ducharse?
Sí. Yo igual no puedo ducharme un día, pero el día que no puedo lo echo de menos. Con la meditación pasa algo así. Yo no me siento a meditar para ser mejor, sino para trabajar conmigo mismo.
5. «Meditar es prestar atención». ¿Hoy nos lo ponen muy difícil?
Estamos en el «tengo que, tengo que, tengo que». Hay que tomar un poco de distancia de ese tener. Al poner atención, el tiempo deja de ser tu enemigo.
6. ¿Qué es la felicidad?
Si no sabes qué es la felicidad, es muy difícil que la encuentres. Igual la tienes y no la puedes distinguir. La felicidad no tiene ninguna condición. Independiente de tus circunstancias, puedes tener ese sentimiento de plenitud.
7. ¿Se puede ser feliz sintiendo dolor?
Correcto, porque una cosa es el dolor físico y otra el sufrimiento. Cuando tu dolor pasa a tu mente, e intentas rechazarlo («no quiero que me esté ocurriendo esto que me ocurre»), multiplicas el dolor. Tienes que ser un poco más amigo tuyo.
8. ¿Confundimos la felicidad con el confort y el placer?
¡Y con el deseo! El placer y el deseo son contrarios a la felicidad.
9. ¿Meditar puede doler o molestar?
A veces ponerte diez minutos al día a estar tranquila te cuesta muchísimo. Hay que tener una motivación para desarrollar el hábito. Poco a poco vas cambiando el chip. Meditar diez minutos al día puede empezar siendo una molestia, y acaba siendo una tranquilidad.
10. ¿El peor enemigo es uno mismo?
Sin duda. Date espacio a ti mismo. Sé más flexible, contigo y también con los demás.
11. ¿Meditar ayuda a solucionar o aliviar la ansiedad?
La meditación no se creó hace 2.500 años como una terapia. Incluso diría que cuando alguien tiene problemas psicológicos importantes meditar puede ser contraproducente. A una persona revolucionada obligarla a sentarse puede hacer que incremente su malestar. La finalidad de la meditación no es terapéutica, es «conócete a ti mismo». Como efecto colateral, puedes sentirte más relajada o con menos dolores de cabeza, pero es un efecto colateral. Meditar no soluciona problemas psicológicos.