Eran ellas las que tenían talento y las que consiguieron hacerse millonarias gracias a él, pero fueron sus maridos los que las llevaron a amasar deudas y problemas con Hacienda
19 ago 2026 . Actualizado a las 18:41 h.«Yo me dediqué a jugar al tenis y nunca me dediqué a mis temas porque no sabía. Me fie de él porque era el padre de mis hijos. Me enamoré ciegamente y realmente no es la persona que yo pensaba que era». Así contó Arantxa Sánchez el calvario económico que ha vivido en los últimos años por culpa de su marido. Se lo confesó, entre lágrimas, a Jesús Calleja en el programa Planeta Calleja, emitido a finales del mes de julio. Fue un relato sincero y sin tapujos que ha vuelto a poner encima de la mesa la vulnerabilidad emocional, la manipulación de la confianza y la desprotección a la que se ven expuestas muchas mujeres al poner sus logros, sus patrimonios y la gestión integral de sus vidas en manos equivocadas: las de sus maridos.
Paz Vega, la última
Aunque crudo y desgarrador, el relato de la ganadora de seis Grand Slams era ya conocido. Sin embargo, el que saltó recientemente a la esfera pública fue el de Paz Vega, que debe a la Agencia Tributaria más de un millón de euros. Un pufo que se ha mezclado con el también reciente anuncio de su divorcio de Orson Salazar tras 25 años de matrimonio. Él se ha desligado de esa deuda y es ella la que está tratando de hacer todo lo posible para pagarla: «En estos últimos meses, he estado plenamente centrada en buscar soluciones para regularizar mi situación tributaria con la Hacienda Pública. En fechas recientes se han dado pasos importantes que han permitido reducir de forma significativa la deuda pendiente», aseguró la actriz en un comunicado. En estos momentos, la prioridad «es dejar completamente regularizada mi situación y seguir colaborando para que este proceso concluya de la mejor manera posible. Agradezco profundamente el apoyo, el cariño y la confianza».
A Lara Ferreiro, psicóloga y autora del libro ¡Ni un capullo más!: El método definitivo para quererte y encontrar a tu pareja perfecta, no le sorprenden estos casos. «Efectivamente, nosotras las mujeres somos más propensas a las estafas sentimentales. Las estadísticas disponibles en Europa muestran que las mujeres aparecen con mayor frecuencia entre las víctimas de las estafas sentimentales», asegura la profesional. Así, cita datos de informes como Action Fraud, que revelan que el 63% de las víctimas denunciantes son mujeres, frente al 37% de hombres, y la edad media de quienes sufren este tipo de engaño ronda los 50 años. Además, señala que las mujeres perdieron, de media, aproximadamente el doble de dinero que los hombres. «Las mujeres tenemos más vulnerabilidad psicológica femenina, ya que nosotras somos más emocionales. Los estafadores adaptan sus estrategias a determinados perfiles y circunstancias vitales, aprovechando necesidades emocionales universales como el deseo de construir una relación estable, la confianza y el compromiso afectivo», añade la psicóloga.
Este análisis se hace palpable en lo contado por Carmen Maura en el 2022. «Después de 13 años, como le di poderes generales, un día me enteré de que lo tenía todo hipotecado. Me dejó con dos millones y medio de euros de deuda, con mis casas embargadas, mi campo embargado... En ese momento me dio un bajón y, al cabo del mes, me puse las pilas», contó la actriz para el documental Imprescindibles, de RTVE.
Desde la neuropsicología, Lara Ferreiro explica de forma precisa la trampa biológica que favorece este tipo de situaciones: «Las mujeres apagan la zona lógica llamada prefrontal cuando les gusta alguien, y se enciende la amígdala, la zona emocional. Nos volvemos sordas y ciegas, porque liberamos oxitocina, la hormona del amor, que hace que no escuchemos a nadie». Según indica la experta, el enamoramiento es uno de los estados de mayor activación emocional del ser humano. En esta etapa se activan con fuerza los circuitos cerebrales del placer y el apego, liberando neurotransmisores como la dopamina, la vasopresina y la oxitocina, mientras que la neuroimagen muestra una clara disminución de actividad en las áreas de la corteza prefrontal encargadas del juicio crítico y la toma de decisiones racionales.
«Perdemos la capacidad de pensar, ya que nuestro cerebro está biológicamente preparado para favorecer la creación de vínculos afectivos, priorizando la conexión emocional sobre la desconfianza. Los estafadores conocen, de forma intuitiva o aprendida, este funcionamiento y aceleran deliberadamente ese proceso mediante una atención constante, promesas de futuro y demostraciones intensas de afecto», detalla la psicóloga.
En esa descripción también se puede ver reflejada Concha Velasco, que tuvo que vender varias de sus propiedades para hacer frente a las deudas que le generó su marido Paco Marsó, por sus aficiones y malas inversiones profesionales. Se separó de él en el 2005, pero estuvo pagando deudas hasta el 2019. «A los 79 años empiezo de cero, pero ya no tengo ninguna deuda. Puedo dormir tranquila», contó ese año la intérprete vallisoletana en exclusiva a la revista Semana.
La profesional de la Psicología insiste en que todos estos casos, y los de mujeres no conocidas, se trata de una falta de luces o de capacidad analítica, sino de atravesar momentos de especial vulnerabilidad emocional. «Un divorcio, la pérdida de un ser querido, un despido, problemas económicos, conflictos con los hijos, una enfermedad o un período prolongado de soledad son situaciones que generan un importante desgaste psicológico. En esos momentos, nuestro cerebro es más receptivo a quien ofrece comprensión, cariño y la promesa de un nuevo comienzo. Lo que determina el riesgo no es la falta de inteligencia, sino coincidir con un manipulador experto en un momento en el que las necesidades emocionales pesan más que las señales de alarma», explica sobre el papel que pueden jugar los estafadores del amor de libro.
En estos casos, el modus operandi de estos agresores psicológicos incluye técnicas sumamente elaboradas. Como explica Ferreiro, utilizan el love bombing o bombardeo amoroso en las etapas iniciales para generar una intimidad acelerada y dependencia afectiva. Posteriormente introducen peticiones económicas o control patrimonial mediante la técnica del foot-in-the-door (pie en la puerta), empezando por pequeñas cantidades o favores hasta llegar a la gestión total de los activos.
Esto que describe la profesional no le pasó a Carmen Sevilla. Lo cierto, es la menos estafada de las famosas que aparecen en este reportaje, pero porque su control fue mucho más sibilino. Tras enamorarse de Vicente Patuel, la actriz se retiró a la finca que compartía con su marido en Herrera del Duque (Badajoz), donde llevó durante años una vida alejada de la televisión y los escenarios. Sin embargo, ya entrada en los sesenta, la llegada de las televisiones privadas le brindó una inesperada segunda oportunidad: Telecinco le ofreció presentar el Telecupón, un programa que acabaría convirtiéndola de nuevo en un fenómeno televisivo. Hasta ahí, al historia podría no tener nada de malo, pero según cuenta la prensa de esa época, fue Patuel el que, digamos, animó a Sevilla a dejar de trabajar para irse con él al campo. Sin embargo, después tuvo que volver a coger las riendas de su vida laboral para pagar las deudas que generaba la dichosa finca extremeña.
El valor de contarlo
Fuera de la figura de mujeres estafadas por sus maridos, la profesional Lara Ferreiro concluye haciendo una llamada urgente a desterrar el juicio social y la culpa que impide a muchas afectadas por estafas del amor a acudir a la Justicia. «Muchas víctimas nunca llegan a denunciar no porque la pérdida económica no haya sido importante, sino por la vergüenza y el miedo al juicio del entorno. Sin embargo, ese silencio es el mayor aliado de los estafadores. Denunciar no es un signo de debilidad o fracaso, sino el primer paso indispensable para recuperar el control y romper el ciclo de manipulación».