Una caravana de aficionados, encabezada por un autobús descapotable, recorrerá la ciudad desde el mediodía En Santiago, y por suerte para la plantilla de la S.D., hay unas 1.500 personas que jamás pronunciarían una de las frases más escuchadas en la ciudad: «No vuelvo al estadio hasta que se vaya Caneda». Son los incondicionales que han acudido a San Lázaro el año del regreso a la Segunda B. Las mismas almas que esta noche proyectarán su ilusión hacia un mismo objetivo: el ascenso. A los indecisos, descreídos o incluso desinformados, les van a quedar muy claras las cosas cuando, a partir de las doce de la mañana y desde el propio estadio, un autobús descapotable recorra la ciudad. De aficionado a aficionado. Una causa común.
JACOBO MARTÍNEZ