La iniciativa está pensada para ayudar a las familias a asumir la tragedia, por este motivo, fueron acompañados por médicos, policías y voluntarios de la Cruz Roja.
Supervivientes de la matanza han relatado que Breivik hizo una pausa de varios minutos durante el tiroteo, que podría coincidir con el momento en que llamó a la Policía.