La edificación, de 1.100 metros cuadrados y una finca de cinco hectáreas, se encuentra al pie del río de O Porto do Cabo, donde se construyó a comienzos del siglo XX el molino, que ha pasado por distintas manos
La popular tahona cerró el sábado, mientras otras siguen adelante pese a la caída del consumo de pan, la competencia del producto industrial y la ausencia de mano de obra cualificada