La aprobación de los recortes por el Parlamento heleno era condición imprescindible para que la UE y el FMI desembolsaran los 12.000 millones de euros del próximo tramo de ayuda, necesaria para que el país no cayera en suspensión de pagos durante el verano.
En una votación ajustada, el Gobierno logra el respaldo de 155 de los 300 diputados del Parlamento, dando vía libre a un impopular programa de recortes.
La manifestación más importante tuvo lugar frente al Parlamento, y la policía recurrió al uso de lacrimógenos contra grupos de radicales que destruyeron escaparates de bancos, tiendas y hoteles.
«Vuestro voto es esencial para que Grecia se ponga de pie», dijo el primer ministro griego en el primer día del debate sobre las nuevas medidas que serán sometidas a votación el miércoles.
Las deserciones parlamentarias aumentan la incertidumbre en la crisis griega. Papandreu apela al patriotismopara pedir el voto a favor de las medidas de ajuste.
La magnitud de la ayuda dependerá de factores como la participación del sector privado y de la capacidad de su país de utilizar fondos públicos para reducir la deuda.