La crisis económica, la impopular guerra de Afganistán y los escándalos políticos centran los debates en el corazón del año electoral en el Reino Unido
El primer ministro del Reino Unido, Gordon Brown, se declaró hoy «horrorizado» por la ejecución en China del ciudadano británico Akmal Shaikh, condenado a muerte en 2008 tras ser detenido en posesión de cuatro kilos de heroína.
A pocas horas de su cierre, sigue sin avistarse un documento final en la cumbre, pese a la llegada a Copenhague de Obama para promover el desbloqueo de las negociaciones.
El ensayo provoca «profunda inquietud a la comunidad internacional y justifica un nuevo paso hacia sanciones» contra la República Islámica, dice Gordon Brown.